martes, 3 de enero de 2012

El primero de enero no le cambia la vida a nadie

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Conozco gente que está desilusionada, creían que el primero de enero comenzarían una nueva vida, pero al parecer nada es distinto a lo que normalmente estaban acostumbrados a ver, tenían en su cabeza que el nuevo año traería un aire diferente y que todo en sus vidas iba a cambiar. Pero nada, nada pasó, todo siguió igual, es 3 de enero y la vida sigue igual. Muchos de esos desilusionados, me imagino que son los que no se cansaron de pedir al cielo: paz, prosperidad, amor etc… como si esas cosas pudieran caer de allá arriba.

La gente aún hoy sigue creyendo en que la vida la define el azar, el tiempo y esas cosas. Nada nuevo puede suceder en nuestras vidas, si nosotros no tomamos la decisión para que sucedan, la vida nueva vendrá el día en que nos dediquemos radicalmente a que venga, el día en que abramos el corazón a la presencia de Dios y para que permanezca allí para siempre por el compromiso propio… no se puede pedir amor y seguir siendo el mismo grosero de siempre, no se puede pedir prosperidad y ser flojo para trabajar, así no funciona la vida que Dios nos ha regalado.

Hay que esforzarse por lo que uno quiere, el primero de enero no le cambia la vida a nadie, no es el día o el tiempo lo que decide la historia, es la persona la que toma la decisión de salir adelante, de cambiar aquellos aspectos de la vida que le están ocasionando problemas. Nada va a pasar si su actitud de lucha se acabó, si su entusiasmo, pero sobretodo su compromiso no van acordes a lo que desea. Te invito a que medites que cosas hiciste o dejaste de hacer para que algunos proyectos no se dieran y a trabajar para que este año si pueda ser.