Estoy aburrido de lo que están haciendo los
canales privados con la televisión colombiana, por un lado nos muestran que la
solución para desparecer los problemas es apretar un gatillo, y por el otro,
que la vida es un show en el que gana quien aparente ser más loco. He decido no
ver más de aquello que de un tiempo para acá me han querido mostrar como una
verdad revelada, a esa hora me dedicaré a cosas más productivas, siento que
pierdo coeficiente intelectual cuando termino de ver uno de esos programas, que
se me queman varias neuronas, por eso ya tengo listo una serie de libros que
pienso leer mientras le cuido los sueños a mi pequeña hija. En mi casa está
prohibido encender la tele en el horario prime, quiero evitar que los míos
sientan ese vacío que queda cuando finaliza uno de esos reality´s, o que
sientan dolor por la forma como nos están relatando la historia del país a
punta de sangre y fuego. Que se sientan usados, maltratados y sin derecho a
pensar.
Creo que todos debemos hacer lo mismo,
decidir no alimentarnos con más de lo mismo, no puede ser que no haya otras
historias para contar, que la creatividad quede reducida en series de narcos y
concursos en los que se maltrata la colombianidad, en los que nos acentúan la
rivalidad de los regionalismos, que para nada sirven y terminan por hacernos
desconocer que el otro es nuestro hermano. Nos quieren hacer creer que eso es
lo que nos caracteriza.
Estamos viviendo crudas realidades, el país
afronta un momento crítico, mueren niños a causa de la violencia, ya nadie está
exento, lugares que parecían una isla aparte por su cualidad de ser respetados
por quienes viven de lo ilegal, son hoy utilizados como parte del delito,
estamos escandalizados con los realitys y las narco series, pero nadie dice
nada de estas complejas realidades, incluso los noticieros nos
muestran con total parcialidad lo que les da la gana.
Somos tan culpables de lo que nos presentan
a través de la TV como
los mismos autores intelectuales y materiales, nadie dice o hace nada y el programa
de la defensoría del televidente, cada vez es más tarde, para que sólo los que
sufren de insomnio lo puedan ver.
Qué sería de nuestro país sin el codiciado rating,
seríamos más felices, la cultura, la ciencia, el deporte y las artes estarían
de primero, los programas en los que se les enseña a la gente a ser gente, estarían
dentro de los preferidos, veríamos todo con sentido critico, incluso las
noticias nefastas terminarían invitándonos a hacer algo por cambiar las problemáticas
en las que está sumido el país. Pero el rating existe y es como aquella presa
por la que los animales carroñeros se pelean, lo peor es que por conseguirlo no
se respeta nada, no hay límites, todo vale, y en esa tónica nos están
perjudicando a todos.
Espero que mi hija algún día se pueda
sentir orgullosa de la televisión colombiana, porque incluso los canales regionales
que estaban alejados de esa dinámica salvaje por la pelea de la rating de la
cual les hablo, hoy empiezan a contagiarse y a caer en ese abismo del cual no hay
vuelta atrás.
ciertamente la televisión atrofia nuestro intelecto y nos crea una pereza mental que nos "hipnotiza" y nos vuelve adictos a este tipo de programas que degenera nuestros valores y nos invitan a la violencia, homosexualidad, narcotráfico y demás cosas que atentan contra nuestros principios éticos y espirituales.... NO A LA TELEVISIÓN VACÍA... Y SOBRETODO NO DEJEMOS QUE NUESTROS HIJOS SE SUMERJAN EN ESTE CÍRCULO VICIOSO Y "APRENDAN" DE LA TELE EN LUGAR DE SUS PADRES Y DOCENTES.
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