A veces en la vida, las cosas no salen como queremos, llevamos tiempo intentando algo, esforzándonos, poniéndolo todo para sacarlo de la mejor manera, pero nunca conseguimos el objetivo. Hace poco en una reunión empresarial en la que participé alguien preguntaba: ¿Qué pasa si uno se arriesga varias veces en un negocio y siempre fracasa? Y esa pregunta te la traslado a ti: ¿Qué pasa? De algún modo quien hizo la pregunta, esperaba que le dijeran qué hacer si nada funciona, aunque el trabajo se haya hecho. Lo cierto es que la respuesta la tiene cada quien, no podemos desfallecer, porque sólo fracasa quien deja de luchar, mientras sigamos jugando en el partido de la vida no seremos fracasados, aunque el marcador sea cinco a cero en contra, mientras nos queden la vida, fuerzas y deseos de seguir, hay esperanzas de revertirlo.
Llegará un momento en el que encuentres el camino, qué pasaría si todos al primer intento nos hubiéramos dado por vencido en todo, no tendríamos muchas de las cosas de las que hoy disfrutamos e incluso algunos de nosotros ni siquiera hubiéramos nacido. Conozco el sentimiento de frustración, ese que viene después de haber trabajado durante mucho tiempo por algo que en realidad necesitas o has deseado y no se dio, pero entiendo que la vida en su complejidad, está cocida por cosas buenas y malas, pero sólo nos detenemos a ver lo terrible que nos está sucediendo y darnos látigo imaginando que cosas buenas nos hubieran sucedido luego de haber alcanzado el objetivo propuesto, como diría Mark Twain: “he vivido tantas y tan terribles tragedias, la mayor parte de ellas nunca sucedieron.”
Esas sensaciones las he experimentado y a veces hasta dan ganas de verdad de no seguir, pero la vida no es de los que tiran la toalla, esos no consiguen nada más que resentimientos. Recordemos que más allá de todo lo malo que nos está sucediendo, hay bendiciones tan cotidianas que por serlo, pierden lo especial, cómo aquel hombre que descubrió que era afortunado el día que se enteró que otro pagaba 10 millones de dólares por un par de pies que había perdido en un combate de guerra.
Estoy seguro que estas reflexiones nos ayudan a crecer y que más de uno se ha sentido bendecido luego de leer alguno de estos textos, por eso quiero decirte que mientras puedas levantarte de la cama, sigue luchando, mientras el sol siga saliendo en las mañanas, hay esperanza. No nos empeñemos en ver las cosas malas que nos suceden, a veces ni siquiera tienen una explicación lógica, sólo sigue jugando el partido de la vida, que si estás haciéndolo bien, el gol llega como una consecuencia de lo maravilloso que lo estás haciendo.
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