Hay días en los que no nos sale nada bien, la vida parece aún más difícil de lo que nos imaginamos alguna vez, en esos días dan ganas de tirar todo a la basura, de pelear con los más cercanos y de actuar al revés. Estoy seguro de que esa no es la mejor manera de solucionar las cosas, lo emotivo de las circunstancias no puede desdibujar nuestra imagen y hacernos perder los estribos. Conocí a alguien que lo perdió todo en uno de esos momentos fugaces en los que la razón se va de viaje, terminó en la cárcel y sus allegados lo abandonaron porque si lo ayudaban terminarían en problemas también, y por eso quiero reflexionar varias cosas hoy.
La vida está tejida por las dificultades, nadie puede decir que no tiene problemas, qué sería de nosotros sin ellos, permaneceríamos aburridos y sin razones para salir a la batalla, recordemos que los países con más altos índices de suicidio son aquellos en los que la gente vive en extremos de tranquilidad, tienen casa, carro, estudios y toda la vida resuelta. Pero nosotros, que tenemos motivos por los que luchar y razones para tratar de ser mejores, se nos da por resolver todo a las patadas. En algunas ocasiones eso nos genera aún más dificultades que lo que causó nuestro disgusto. Lo peor de todo es que la gente siempre tiene una excusa para hacer el mal que no quiso, los problemas, las deudas, la enfermedad del ser querido y hasta el stress.
En esos momentos de rabia, se nos olvida todo lo que podemos perder en instantes, por eso mi invitación es a descubrir nuestras razones para no tirar la vida al caneco. Qué cosas nos hacen felices, por qué nos levantamos en las mañanas, qué nos motiva a dar la batalla de la vida. Si esas cosas se tienen presentes es mucho más difícil que la razón se vaya de paseo, porque cuando uno tiene claro qué le da sentido a la vida, es menos probable que nos dejemos llevar por las emociones negativas. La vida misma pasa factura de las patadas que le demos, lo que se resuelve con violencia no termina bien.
Quiero dejar claro, que Dios no castiga a nadie, no cobra favores, no nos pone pruebas, no estamos capacitados para soportar un castigo del Todopoderoso, por eso, no le reclamemos a Dios las cosas malas que nos pasa, más bien busquemos en Él, la fuerza para afrontar la adversidad, muchas -por no decir todas las- cosas que nos pasan son producto de las decisiones que tomamos, porque es común escuchar a la gente decir: “está deuda que Dios me puso”, como si el Señor comprará a crédito. Aquel que piensa así, confía en un dios imperfecto, que nos crea para destruirnos, ese no es en el que creo yo. Recordemos que la vida al final nos devuelve cada patada, y a veces pega mucho más duro.
Hola buenas tardes... Gracias por compartir este mensaje por medio de la Iternet. Eso demuestra que también hay cosas buenas.
ResponderEliminarLa vida es el regalo mas maravilloso que "alguien" pueda recibir. La vida es tiempo, no oro, y por ello depende de cada uno sacarle el mayor provecho.
Unos perdemos 2 años, producto de malas decisiones, otros todo una vida. Lo importante es poder enderezar o ajustar esos "grados" a babor o estribor para llegar a nuestro destino.
"La vida es ese viaje a través del mar; nosotros el barco y las situaciones presentes el resultado de la interacción de muchas variables"
Que buen comentario Ricardo, gracias por tus aportes, Dios te bendiga.
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