Si no os parece bien servir al Señor, escoged hoy a quién queréis servir, si a los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del río o a los dioses de los amorreos, cuya tierra ocupáis; yo y mi casa serviremos al Señor. Josué 24, 15
Me encanta esa cita bíblica, se encuentra extraída del marco de la gran asamblea de Siquem, en la que Josué reúne a todas las tribus de Israel, para darles un mensaje de parte de Dios. El Señor le recuerda al pueblo todo lo que ha hecho para su salvación a lo largo de la historia, desde Téraj padre de Abrahán hasta la tierra prometida. Me fascina este texto, cada vez que lo leo, traslado las experiencias del pueblo a las propias. Si nos ponemos a analizar, todas esas cosas que hizo por el pueblo las ha hecho Dios por nosotros también. El texto es una invitación a mantener firme la fe, pues Él, que obró en el pasado, va a seguir extendiendo su mano para levantarte en victoria.
Me parece maravillosa la afirmación de Josué al final: “yo y mi casa serviremos al Señor”. A cuantos de nosotros en momentos difíciles se nos olvida todo lo que Dios hizo en el pasado y eso hace que nuestra fe tambalee. Me gusta porque Josué tiene claro las batallas que ha librado junto al Señor y sabe que su fe no depende de las circunstancias y si de la historia de salvación construida junto al Señor.
Te invito a hacer oración y que hoy digas: Yo y mi casa serviremos al Señor.
Señor, sabes que a veces me esfuerzo por lograr mis objetivos y no consigo nada más que el cansancio, poco a poco he ido perdiendo las esperanzas, por eso vengo a tu presencia, porque no quiero desfallecer, porque quiero levantarme con la convicción de que tu me acompañas, que me abrazas en tu amor y me liberas de todo aquello que no me deje luchar por la vida que Tú me has dado. Padre ya no quiero vivir de lamentos, deseo que me regales las ganas para continuar en mis luchas personales; estoy seguro que no me dejas, que jamás me abandonas, me lo has mostrado a lo largo de mi historia. Padre este es el momento en el que más te necesito. Gracias por sostener mi vida, por alegrarme la existencia y hacer de mí más que vencedor. Amén.