lunes, 3 de diciembre de 2012

No seamos padres permisivos.


La crianza de los hijos es un tema complejo, constantemente llegan a mis oídos historias de padres que sienten que los niños se le han salido de las manos, algo que no tiene lógica, puesto que un niño no tiene el grado de madurez como para tomar sus propias decisiones, es el adulto quien debe ser el dueño de las situaciones. Pero trato de entender, que lo que quieren expresar esos padres es su incapacidad para manejar los asuntos que el niño plantea. Todos tenemos que prepararnos para ser padres, no se puede ir aprendiendo en el camino, no se puede dejar al azar, pues es mucho más que traerlos al mundo. Para que profundicemos en nuestra formación como padres, recomiendo el libro “Reflexiones de un juez de menores” de Emilio Calatayud, en este se presenta de una manera un tanto jocosa, pero muy valida, un manual para convertir a un hijo en delincuente, que quiero compartir con ustedes amigos del blog:

-Dale todo lo que quiera desde la infancia.
-Ríete de las tonterías que dice.
-No le des ninguna formación espiritual.
-No le digas nunca lo que está haciendo mal.
-Recoge todo lo que tira por el suelo.
-Déjale leer todo.
-Discute siempre delante de él.
-Dale todo el dinero que quiera
-Satisfácele en todos sus deseos.
-Hazle saber que siempre tiene la razón.

Lo anterior corresponde al modelo de crianza permisivo, en el que el padre hace del niño alguien con baja tolerancia a la frustración. Allí están los puntos, revisa ahora si estás criando un delincuente, porque cuando crezca es probable que afirmes que se te salió de las manos y va a ser muy poco lo que puedes llegar a hacer.

lunes, 8 de octubre de 2012

Respetemos la decisión de ser esposo y papá


Le escuché a una amiga psicóloga decir que ser esposo y papá es de las cosas más complicadas del mundo. Desde la corta experiencia, tengo que decir que es cierto, hoy hay muchos retos en esos dos ámbitos que se deben asumir con responsabilidad, porque haciendo o dejando de hacer se les está comunicando algo a la pareja y a los hijos. Por ejemplo: un hombre casado y con hijos que dura todo el domingo viendo fútbol está enviando dos mensajes, uno para su esposa y otro para los hijos, a la esposa le está diciendo mi día de descanso es para el fútbol y a los hijos les está enseñando una manera de ser papá, patrón que seguramente repetirán cuando sean adultos. En ambos casos el mensaje no es el mejor, ni el que más frutos provocará. Para ser esposo y papá hay que desprenderse de muchas otras cosas que de algún modo le daban sentido a la vida, hay que hacer esfuerzos que antes no se hacían porque la responsabilidad ya no se acababa en uno, ahora va mucho más allá, hay una familia que espera compromiso, así la demanda de ese compromiso no sea explicita, pues aunque sus hijos no le digan a usted que lo necesitan, créame lo necesitan.

En la vida todos los días se toman decisiones, casarse y tener hijos fueron dos de ellas, para que las cosas marchen bien, hay que respetar esas decisiones, invirtiendo tiempo, ganas, energía, actos de amor, dinero entre otras cosas. Hace poco llegué a casa de una jornada de trabajo muy agotadora después de doce horas de estar por fuera de la casa, como pocas veces encontré a mi pequeña bebé despierta, jugando con mi esposa, cualquiera podría pensar que lo justo sería haber descansado, pero pensé inmediatamente en las veces que he querido encontrarla despierta y dormía, así que dije, esta es mi oportunidad de pasar tiempo con las dos. Así que pospuse mi descanso para ponerme a tararear canciones infantiles como la tía clementina, los perritos, el pájaro carpintero entre otras. Tengo la certeza de que ese tiempo conmigo llenó de seguridad a mi bebé e hizo feliz a mi esposa. Como dirían por ahí: “esos son los detalles que enamoran”. Esas son las cosas que se deben hacer que antes no se hacía, ahora la responsabilidad no se agota en mí, ahora mi familia depende de si yo he respetado o no mi decisión de ser esposo y papá.  

jueves, 26 de julio de 2012

Rating en OFF


Estoy aburrido de lo que están haciendo los canales privados con la televisión colombiana, por un lado nos muestran que la solución para desparecer los problemas es apretar un gatillo, y por el otro, que la vida es un show en el que gana quien aparente ser más loco. He decido no ver más de aquello que de un tiempo para acá me han querido mostrar como una verdad revelada, a esa hora me dedicaré a cosas más productivas, siento que pierdo coeficiente intelectual cuando termino de ver uno de esos programas, que se me queman varias neuronas, por eso ya tengo listo una serie de libros que pienso leer mientras le cuido los sueños a mi pequeña hija. En mi casa está prohibido encender la tele en el horario prime, quiero evitar que los míos sientan ese vacío que queda cuando finaliza uno de esos reality´s, o que sientan dolor por la forma como nos están relatando la historia del país a punta de sangre y fuego. Que se sientan usados, maltratados y sin derecho a pensar.

Creo que todos debemos hacer lo mismo, decidir no alimentarnos con más de lo mismo, no puede ser que no haya otras historias para contar, que la creatividad quede reducida en series de narcos y concursos en los que se maltrata la colombianidad, en los que nos acentúan la rivalidad de los regionalismos, que para nada sirven y terminan por hacernos desconocer que el otro es nuestro hermano. Nos quieren hacer creer que eso es lo que nos caracteriza.

Estamos viviendo crudas realidades, el país afronta un momento crítico, mueren niños a causa de la violencia, ya nadie está exento, lugares que parecían una isla aparte por su cualidad de ser respetados por quienes viven de lo ilegal, son hoy utilizados como parte del delito, estamos escandalizados con los realitys y las narco series, pero nadie dice nada de estas complejas realidades, incluso los noticieros nos muestran con total parcialidad lo que les da la gana.

Somos tan culpables de lo que nos presentan a través de la TV como los mismos autores intelectuales y materiales, nadie dice o hace nada y el programa de la defensoría del televidente, cada vez es más tarde, para que sólo los que sufren de insomnio lo puedan ver.  

Qué sería de nuestro país sin el codiciado rating, seríamos más felices, la cultura, la ciencia, el deporte y las artes estarían de primero, los programas en los que se les enseña a la gente a ser gente, estarían dentro de los preferidos, veríamos todo con sentido critico, incluso las noticias nefastas terminarían invitándonos a hacer algo por cambiar las problemáticas en las que está sumido el país. Pero el rating existe y es como aquella presa por la que los animales carroñeros se pelean, lo peor es que por conseguirlo no se respeta nada, no hay límites, todo vale, y en esa tónica nos están perjudicando a todos.

Espero que mi hija algún día se pueda sentir orgullosa de la televisión colombiana, porque incluso los canales regionales que estaban alejados de esa dinámica salvaje por la pelea de la rating de la cual les hablo, hoy empiezan a contagiarse y a caer en ese abismo del cual no hay vuelta atrás. 



martes, 12 de junio de 2012

¡Benditas trasnochadas!

Yo que hasta ayer sólo fui un holgazán y hoy soy guardián de sus sueños de amor… eso dice la canción, esa es mi vida por estos días, a eso me dedico, a cuidarle los sueños a mi pequeña bebé, ha sido muy difícil para mí el tema de las trasnochadas, clamo al cielo cuando mi hija se levanta llorando en las madrugadas, clamo pidiendo fuerzas, porque a veces carezco de ellas. Mi pequeña de 1 mes y medio de nacida, se despierta por lo menos tres veces entre las 11 de la noche y las 5 de la mañana, me levanto junto a mi esposa con la fuerza del profundo amor que tengo por esa niña, no ha sido fácil, teniendo en cuenta que a las 6:30 AM tengo que estar despierto para trabajar. Mientras ella le da de comer, yo descanso y cuando termina comienza mi turno en el oficio de sacar los gases, así es como mi esposa y yo nos repartimos el asunto. Creo que esas cosas hacen parte de la vida de papá, no hay que mirarlo como una hecho desafortunado, ni quejarse, debemos tener en cuenta que la decisión de ser papás implica ese compromiso, ahora entiendo porque mis padres me aman tanto, ahora entiendo por qué han hecho todo en la vida para sacarme adelante, hago hoy lo mismo por mi hija, doy todo para que ella pueda ser feliz y tenga todo lo que requiere para su desarrollo. Esos pequeños detalles suman en el tanque de amor de ella y en el mío, ese que se llena con actos de amor, con manifestaciones producto del afecto que se siente por el otro, tendríamos que preguntarnos todos los que somos padres, acerca de la disposición que tenemos para atender las necesidades de nuestros hijos, a veces en medio de tantos problemas en los que se meten, lo que reclaman es atención, cariño y compañía.  Me animó a compartir esta experiencia, el hecho de que estoy seguro de que algunos de los que me leen en este espacio, están viviendo la misma situación, están a punto de vivirla o ya la vivieron, y creo que mi experiencia personal y la reflexión que hago nos ayudaran a entender mejor el hecho de que sucedan estas cosas. ¡Benditas trasnochadas! Son benditas, porque acrecientan el amor que tengo por mi hija, porque ayudan a entender mi relación con Dios, desde el reconocimiento del Señor como un Padre amoroso y porque me enseñan que ser papá va mucho más allá que traerlos al mundo.

Oración:
Gracias Padre, por la posibilidad que me das de ser padre, porque escogerme para dar vida, por sacar de un pedacito de mí ese maravilloso regalo, que por lo perfecto tiene que venir de Ti. Bendito seas, por regalarme la disposición para atender las necesidades de ese ser maravilloso que Tú en tu infinito amor me has regalado. Gracias por darme la satisfacción de entender que la vida es hermosa aún aunque por amor a mi bebé, poco duerma. Amén.

sábado, 5 de mayo de 2012

Relatos de un papá en la sala de espera


4:47 AM el celular que utilizo como despertador llevaba dos minutos sonando, era hora de despertarse, el día que toda la familia estaba esperando era ese 24 de abril, fecha en la que cambiaría nuestras vidas para siempre. No paraba de pensar en el momento que viera a mi hija por primera vez, no sabía lo que iba a hacer, era una pregunta que hacía días rondaba por mi cabeza, un montón de locuras se me pasaron por la mente y lo cierto es que nada de eso hice. Los minutos que transcurrieron entre el momento en que me bañé y cambié hasta llegar a la clínica parecían eternos, en el taxi mi esposa y yo nos mirábamos y sonreíamos, quizás como manifestación de los nervios que sentíamos, pero también de la profunda alegría que luego íbamos a experimentar.

Llegamos al hospital y al tratar de ingresar el guardia dijo: “sólo ingresa un acompañante por paciente.” Mi suegra más nerviosa que yo, me miró como diciendo: “déjame entrar a mí”. Pero pudieron más mis ganas de estar junto a mi esposa, que días atrás le habían programado para cesárea, fuimos los primeros en llegar, y sin embargo demoramos un tiempo lo suficientemente largo como para terminar de comprar algunas cosas que se nos había pasado comprar, como las toallas de maternidad, la crema antipañalitis y aunque no tenía hambre, hasta el desayuno mío. Teníamos dos maletines llenos de cosas, y sin embargo en esos momentos algo se escapa, algo dejaste de llevar, así que revisamos los maletines minuciosamente y lo que no sabía dónde estaba o para qué era, se lo preguntaba a mi esposa: ¿y si me piden la ropita de la bebé, en que maletín está? ¿Y para qué son los pañitos húmedos? todas estas preguntas van teniendo repuestas en la medida en que va transcurriendo el tiempo, pero uno en ese instante lo que se quiere es adelantarse a todo. Al fin la llamaron para la valoración y mientras la atienden y vuelve a salir, la ansiedad se incrementa, mi suegra y mi mamá que viajó junto a mi padre para conocer a su primera nieta, estaban en una tiendita al frente del recinto hospitalario, llamaban cada 15 minutos, era como si los calcularan, preguntaban siempre lo mismo: ¿ya la llamaron, la están atendiendo? Cuando salió, le pregunté cómo le había ido y gracias a Dios: todo marchaba bien, latidos del corazón y movimientos. Ahora había que esperar que la llamaran para prepararla y llevarla a la sala de cirugías, de sólo escuchar esa palabra (Cirugías) me da escalofríos, aún me tiembla el alma.

Finalmente: en el alto parlante de la clínica, escuchamos una voz que decía: Katherine Castaño acercarse a la sala de cirugías… ¡wow! se me estremece todo aún hoy. Ella se fue, y nos tocó salir y entrar por otra parte de la clínica, subimos unas escaleras y allí otra vez a hacer ejercicio de la paciencia, a  esperar, esperar y esperar… al cabo de un tiempo pasó mi esposa con en una silla de ruedas, le di un beso y le dije: “Dios es capaz de hacer, lo que Él prometió que haría”. De allí en adelante, cualquier sonido al interior de la sala de cirugías, se prestaba para alguna especulación. Alguien que estaba cerca me dijo que por qué no estaba allá adentro con mi esposa, que lo único que tenía que hacer era comprar la dotación (vestimenta de cirugía) pero ya era muy tarde, me acuerdo que varias veces le pregunté a mi esposa si eso se podía, pero quizás por la tensión que me generaría nunca me di a la tarea de averiguar con claridad.

En esa sala había varios papás y algunas abuelas en espera, todos los hombres con la misma cara, las abuelas más tranquilas. Llega un momento en el que el corazón late más fuerte, te encuentras en un estado en el que nada de lo que te dicen gana tu atención, sólo piensas en el momento en el que traerán a la bebé. Y ese momento llegó, la nena había nacido a las 9:33 AM, unos 15 minutos después, la pediatra abrió la puerta y dijo con voz fuerte: “los familiares de Katherine Castaño,” di un salto y salí disparado, me presentaron a la bebé más preciosa que han podido ver mis ojos, no sabía que hacer, la alegría que se siente va mucho más allá de lo que se puede escribir aquí. Mi mamá me dijo: ¡qué esperas, tómale la foto! Tomé la cámara y quedó registrada la primera foto de María Paula. Desde ese momento mis ojos no pudieron dejar de verla, la pasaron a una sala cuna, en la que habían otros niños y la podíamos ver a través de un vidrio. Acababa de ver a la niña que me cambió la vida desde el día en que me enteré que venía al mundo. No hay palabras para explicar algo que es sublime, un pedacito de mí estaba allí, indefenso, provocándome la más grande alegría de mi historia, hacía dos minutos que la veía y yo sentía que la amaba de toda la vida. Tantas veces me imaginé como podría ser mi hija y Dios me sorprendió, porque más hermosa no ha podido ser. Si ya tenía varios motivos para levantarme feliz cada mañana, este es el más grande de ellos.

Los minutos posteriores a la presentación de la niña, si no se manejan bien pueden ser más angustiantes, hay que esperar que no vaya a presentar alergia, estar pendiente a que vomiten el liquido amniótico que han tragado, preguntar a qué hora tiene que comer, mejor dicho, como alguien dijo por allí: las preocupaciones siempre van a estar, sólo basta enterarnos de que vienen en camino. De esa felicidad de ver a tu hija, pasas a la preocupación de que nadie te ha dado información de tu esposa. Así qué quieres saber cómo está, quíen te dice algo, tuvo que pasar por lo menos media hora más para que alguien saliera y dijera las palabras esperadas: “familiares de Katherine Castaño,” y así otra vez volver a dar el salto y correr. No hubo problemas todo había estado bien.

Hoy siento que puedo pasar días enteros viendo a mi hija y jamás me aburriría de verla, trato de pasar la mayor parte del tiempo con ella, cerquita, observado sus movimientos, si se ríe, si llora. Es lo que llaman “sublime amor de padre”.

lunes, 23 de abril de 2012

A un día de ser papá...


Estoy a un día de ser papá, mañana es el día que he esperado por nueve meses, la sensación es extraña, por un lado una alegría enorme, pero la ansiedad también me invade, muchas cosas se pasan por la mente, muchas preguntas y un montón de respuestas. Pero lo que está firme es la fe, la firme convicción de que Dios es capaz de regalarnos esa bendición, pues Él prometió que lo haría. No importa de que color saca los ojos, como tiene el cabello o la nariz, lo que todo el que va ser padre sueña, es que su hijo(a) nazca sano y eso es lo que le pedimos en este momento mi esposa y yo al Señor. Ahora valoro más las palabras de mi padre aquella ocasión en la que me dijo: “cuando estabas pequeño y te enfermabas, yo no tenía vida.”

La pregunta para ustedes hoy es ¿Cuáles son sus principales preocupaciones con respecto a sus hijos? Hay algo maravilloso en el amor que puede sentir un padre por su hijo, pues un recién nacido no ha hecho nada para que su padre o su madre lo amen, sin embargo es estremecedor lo que se puede sentir con sólo verlo o cargarlo. Estoy seguro que cualquier padre o madre daría la vida por esa criatura que apenas conoce. Imagínate todo lo que te ama Dios, Él lo ha entregado todo para salvarte, hace lo posible y hasta lo imposible para que tú descubras su amor. Creo que cuando eres papá te conviertes en una persona más sensible y tomas conciencia de que Dios es capaz de hacer, mucho más de lo que tú harías por tu hijo. 

Reitero la pregunta y espero sus comentarios: ¿Cuáles son sus principales preocupaciones con respecto a sus hijos? sus respuestas me ayudan a crecer. GRACIAS.

Luego les cuento como me fue...

viernes, 13 de abril de 2012

Sigue luchando, mientras puedas levantarte de la cama

A veces en la vida, las cosas no salen como queremos, llevamos tiempo intentando algo, esforzándonos, poniéndolo todo para sacarlo de la mejor manera, pero nunca conseguimos el objetivo. Hace poco en una reunión empresarial en la que participé alguien preguntaba: ¿Qué pasa si uno se arriesga varias veces en un negocio y siempre fracasa? Y esa pregunta te la traslado a ti: ¿Qué pasa? De algún modo quien hizo la pregunta, esperaba que le dijeran qué hacer si nada funciona, aunque el trabajo se haya hecho. Lo cierto es que la respuesta la tiene cada quien, no podemos desfallecer, porque sólo fracasa quien deja de luchar, mientras sigamos jugando en el partido de la vida no seremos fracasados, aunque el marcador sea cinco a cero en contra, mientras nos queden la vida, fuerzas y deseos de seguir, hay esperanzas de revertirlo.

Llegará un momento en el que encuentres el camino, qué pasaría si todos al primer intento nos hubiéramos dado por vencido en todo, no tendríamos muchas de las cosas de las que hoy disfrutamos e incluso algunos de nosotros ni siquiera hubiéramos nacido. Conozco el sentimiento de frustración, ese que viene después de haber trabajado durante mucho tiempo por algo que en realidad necesitas o has deseado y no se dio, pero entiendo que la vida en su complejidad, está cocida por cosas buenas y malas, pero sólo nos detenemos a ver lo terrible que nos está sucediendo y darnos látigo imaginando que cosas buenas nos hubieran sucedido luego de haber alcanzado el objetivo propuesto, como diría Mark Twain: “he vivido tantas y tan terribles tragedias, la mayor parte de ellas nunca sucedieron.”

Esas sensaciones las he experimentado y a veces hasta dan ganas de verdad de no seguir, pero la vida no es de los que tiran la toalla, esos no consiguen nada más que resentimientos. Recordemos que más allá de todo lo malo que nos está sucediendo, hay bendiciones tan cotidianas que por serlo, pierden lo especial, cómo aquel hombre que descubrió que era afortunado el día que se enteró que otro pagaba 10 millones de dólares por un par de pies que había perdido en un combate de guerra.

Estoy seguro que estas reflexiones nos ayudan a crecer y que más de uno se ha sentido bendecido luego de leer alguno de estos textos, por eso quiero decirte que mientras puedas levantarte de la cama, sigue luchando, mientras el sol siga saliendo en las mañanas, hay esperanza. No nos empeñemos en ver las cosas malas que nos suceden, a veces ni siquiera tienen una explicación lógica, sólo sigue jugando el partido de la vida, que si estás haciéndolo bien, el gol llega como una consecuencia de lo maravilloso que lo estás haciendo.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Su compañía, el mejor regalo

Ya les he dicho algo de mis primeros pininos como papá, ahora quisiera contarles algunas cosas que me han acontecido de un tiempo para acá, espero recibir comentarios.

Hace poco conversaba con un amigo y me decía: “mi bebé me ha salido por un ojo de la cara…” y yo pregunto: ¿de verdad ser papá es así de caro? Lo pregunto no porque quiera indagar por cuestiones de dinero, sino porque quiero ver que hay después de esa afirmación de mi amigo, cuántos de nosotros nos quejamos, cuántos no aceptamos ser padres, porque hemos escuchado antes comentarios como este, entiendo que la cuna, el corral, la ropa, los teteros, el coche, el cosiampirito de la boca, el otro para caminar, etc… tengan un valor económico importante, pero no tanto como para quejarse del regalo que nos ha querido dar Dios.

Hay gente que todo lo pone en términos de plata: ¿Cuánto me cuesta entablar una relación? ¿Cuánto dinero me valen mis hijos? En fin, la vida en función del dinero que se gastan, y eso es lo que reflejamos a nuestros hijos después, alguien me decía hoy: “los hijos no pueden ser una carga, ellos no deben darse cuenta que los vemos como una carga, no eligieron venir a este mundo”. Y es cierto, antes de expresarle el afecto, lo qué hacemos es llenarlos de cosas materiales que creemos que necesitan más y es allí donde nos equivocamos. Hoy hablaba con un padre de familia que me decía: “no sé cuál fue mi error, todo se lo he dado a mi hijo, la mejor ropa, la mejor seguridad social, el mejor colegio… todo. ¿Por qué se porta así conmigo?” Y cuando le pregunté que era lo que más le gustaba hacer a su hijo, sólo pudo decir: “no sé…” volví a preguntar, ¿cuanto tiempo pasa con su hijo en las cosas que le gustan? Y respondió: “no, sólo cuando le doy el dinero de su mesada.” Dije: ¡Vaya! No pude evitar preguntarle: ¿alguna vez le ha dicho que lo ama? A lo que respondió: Si no lo amara, no le pagara todo lo que le pago. Y dije: “Por Dios”. Si analizaron la conversación, se dieron cuenta que todo lo respondió en términos de dinero, cuando ese joven lo que está pidiendo a gritos es afecto.

Enséñeles a sus hijos a amar desde que están en el vientre, que las primeras patadas que dé sean porque usted le dijo: te amo. Ya basta de que los regalos ocupen su lugar en la vida de ellos, y está vez hablo desde mi experiencia como hijo, prefería pasar jugar fútbol junto a mi papá, que una bicicleta nueva. No se trata ahora de no comprarle regalos, lo que digo es que muchas veces su compañía es el mejor regalo. Aquel amigo del que les hablé al inicio, me dijo después, de reflexionar todas estás cosas: sabes, me ha salido por un ojo de la cara, pero cada vez que veo sonreír a mi hija, siento que vale la pena haber perdido el ojo, sólo por verla sonreír.

viernes, 16 de marzo de 2012

¡La alegría de ser papá… por primera vez!

No suelo escribir lo concerniente a mis aspectos personales, pero llevo meses guardándome esto, y la verdad es que no me aguanto las ganas de contarles. Lo que quiero compartir hoy con ustedes es: mi esposa está embarazada, y estoy feliz, ahora entiendo el gozo de ser padre, lo que se siente al saber que la nena que viene en camino es un pedacito de mí, que de la vida brota vida, es impresionante, parece como si inmediatamente me hubieran cambiado el chip, ya no hay tiempo de preocuparse por las cosas de uno, ahora es más importante ese regalo de Dios que viene en camino. La primera vez que le escuché los latidos del corazón viajé al cielo y regresé en un instante, no pude evitar que brotaran lagrimas de mis ojos… esos momentos únicamente los puede permitir el Señor, la sensación es sublime. Confieso que después de ese momento me volví un aficionado a las ecografías, cuento los días para ir a ver a mi hija, por lo menos a blanco y negro. No sé si todo esto que estoy escribiendo les parezca una bobada, pero al final verán que todo tiene sentido.

Llegar del trabajo y preguntar: ¿Cómo está la nena? ¿Se ha movido? Hace parte de mi itinerario, ¡ah! y no puede faltar: ver las pataditas que da inmediatamente me escucha hablarle, eso no tiene precio. A veces me quedo pensando y expreso: “no me imagino sin esa bebé”, la relación que tenemos es de aquellas que definen la vida. No les voy a negar que por momentos me angustio por determinadas situaciones, por todo el cuidado y del nuevo modelo de vida, pero con tan sólo verla moverse a lo largo y ancho de “la pipa” de mi esposa, se me olvida todo lo demás, es algo que nada puede compensar, ¡ese momento es valiosísimo!

Todo esto se los cuento porque es probable que alguno de ustedes no sepa lo que esto se siente y que quizás el hecho de tener un hijo les atemorice, pero sobretodo quiero hablarles a aquellos que se les ha pasado por la cabeza abortar. No somos quienes para truncar el proyecto de Dios, para hacer de jueces y escoger a quien le late y a quien no le late el corazón. No nos neguemos a la posibilidad de experimentar esto hermoso que el Señor me ha permitido vivir a mí. No los estoy invitando a ser irresponsables y a que vaya a tener hijos porque si, lo que les digo es que una vez nos enteremos de la gran noticia, no nos desanimemos, lo mejor está por venir.

Algo de miedo se siente cuando te enteras que viene una personita a agrandar la familia, pero desaparece cuando te das cuenta que esa personita, te va provocar la alegría más grande: ¡la de ser papá!

Espero sus comentarios... y más adelanto les cuento otras cositas.

jueves, 23 de febrero de 2012

Yo y mi casa serviremos al Señor.

Si no os parece bien servir al Señor, escoged hoy a quién queréis servir, si a los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del río o a los dioses de los amorreos, cuya tierra ocupáis; yo y mi casa serviremos al Señor. Josué 24, 15

Me encanta esa cita bíblica, se encuentra extraída del marco de la gran asamblea de Siquem, en la que Josué reúne a todas las tribus de Israel, para darles un mensaje de parte de Dios. El Señor le recuerda al pueblo todo lo que ha hecho para su salvación a lo largo de la historia, desde Téraj padre de Abrahán hasta la tierra prometida. Me fascina este texto, cada vez que lo leo, traslado las experiencias del pueblo a las propias. Si nos ponemos a analizar, todas esas cosas que hizo por el pueblo las ha hecho Dios por nosotros también. El texto es una invitación a mantener firme la fe, pues Él, que obró en el pasado, va a seguir extendiendo su mano para levantarte en victoria.

Me parece maravillosa la afirmación de Josué al final: “yo y mi casa serviremos al Señor”. A cuantos de nosotros en momentos difíciles se nos olvida todo lo que Dios hizo en el pasado y eso hace que nuestra fe tambalee. Me gusta porque Josué tiene claro las batallas que ha librado junto al Señor y sabe que su fe no depende de las circunstancias y si de la historia de salvación construida junto al Señor.

Te invito a hacer oración y que hoy digas: Yo y mi casa serviremos al Señor.

Señor, sabes que a veces me esfuerzo por lograr mis objetivos y no consigo nada más que el cansancio, poco a poco he ido perdiendo las esperanzas, por eso vengo a tu presencia, porque no quiero desfallecer, porque quiero levantarme con la convicción de que tu me acompañas, que me abrazas en tu amor y me liberas de todo aquello que no me deje luchar por la vida que Tú me has dado. Padre ya no quiero vivir de lamentos, deseo que me regales las ganas para continuar en mis luchas personales; estoy seguro que no me dejas, que jamás me abandonas, me lo has mostrado a lo largo de mi historia. Padre este es el momento en el que más te necesito. Gracias por sostener mi vida, por alegrarme la existencia y hacer de mí más que vencedor. Amén.

miércoles, 1 de febrero de 2012

La vida devuelve cada patada.

Hay días en los que no nos sale nada bien, la vida parece aún más difícil de lo que nos imaginamos alguna vez, en esos días dan ganas de tirar todo a la basura, de pelear con los más cercanos y de actuar al revés. Estoy seguro de que esa no es la mejor manera de solucionar las cosas, lo emotivo de las circunstancias no puede desdibujar nuestra imagen y hacernos perder los estribos. Conocí a alguien que lo perdió todo en uno de esos momentos fugaces en los que la razón se va de viaje, terminó en la cárcel y sus allegados lo abandonaron porque si lo ayudaban terminarían en problemas también, y por eso quiero reflexionar varias cosas hoy.

La vida está tejida por las dificultades, nadie puede decir que no tiene problemas, qué sería de nosotros sin ellos, permaneceríamos aburridos y sin razones para salir a la batalla, recordemos que los países con más altos índices de suicidio son aquellos en los que la gente vive en extremos de tranquilidad, tienen casa, carro, estudios y toda la vida resuelta. Pero nosotros, que tenemos motivos por los que luchar y razones para tratar de ser mejores, se nos da por resolver todo a las patadas. En algunas ocasiones eso nos genera aún más dificultades que lo que causó nuestro disgusto. Lo peor de todo es que la gente siempre tiene una excusa para hacer el mal que no quiso, los problemas, las deudas, la enfermedad del ser querido y hasta el stress.

En esos momentos de rabia, se nos olvida todo lo que podemos perder en instantes, por eso mi invitación es a descubrir nuestras razones para no tirar la vida al caneco. Qué cosas nos hacen felices, por qué nos levantamos en las mañanas, qué nos motiva a dar la batalla de la vida. Si esas cosas se tienen presentes es mucho más difícil que la razón se vaya de paseo, porque cuando uno tiene claro qué le da sentido a la vida, es menos probable que nos dejemos llevar por las emociones negativas. La vida misma pasa factura de las patadas que le demos, lo que se resuelve con violencia no termina bien.

Quiero dejar claro, que Dios no castiga a nadie, no cobra favores, no nos pone pruebas, no estamos capacitados para soportar un castigo del Todopoderoso, por eso, no le reclamemos a Dios las cosas malas que nos pasa, más bien busquemos en Él, la fuerza para afrontar la adversidad, muchas -por no decir todas las- cosas que nos pasan son producto de las decisiones que tomamos, porque es común escuchar a la gente decir: “está deuda que Dios me puso”, como si el Señor comprará a crédito. Aquel que piensa así, confía en un dios imperfecto, que nos crea para destruirnos, ese no es en el que creo yo. Recordemos que la vida al final nos devuelve cada patada, y a veces pega mucho más duro.

martes, 3 de enero de 2012

El primero de enero no le cambia la vida a nadie

Sígueme en Twitter: @haroldmora10

Conozco gente que está desilusionada, creían que el primero de enero comenzarían una nueva vida, pero al parecer nada es distinto a lo que normalmente estaban acostumbrados a ver, tenían en su cabeza que el nuevo año traería un aire diferente y que todo en sus vidas iba a cambiar. Pero nada, nada pasó, todo siguió igual, es 3 de enero y la vida sigue igual. Muchos de esos desilusionados, me imagino que son los que no se cansaron de pedir al cielo: paz, prosperidad, amor etc… como si esas cosas pudieran caer de allá arriba.

La gente aún hoy sigue creyendo en que la vida la define el azar, el tiempo y esas cosas. Nada nuevo puede suceder en nuestras vidas, si nosotros no tomamos la decisión para que sucedan, la vida nueva vendrá el día en que nos dediquemos radicalmente a que venga, el día en que abramos el corazón a la presencia de Dios y para que permanezca allí para siempre por el compromiso propio… no se puede pedir amor y seguir siendo el mismo grosero de siempre, no se puede pedir prosperidad y ser flojo para trabajar, así no funciona la vida que Dios nos ha regalado.

Hay que esforzarse por lo que uno quiere, el primero de enero no le cambia la vida a nadie, no es el día o el tiempo lo que decide la historia, es la persona la que toma la decisión de salir adelante, de cambiar aquellos aspectos de la vida que le están ocasionando problemas. Nada va a pasar si su actitud de lucha se acabó, si su entusiasmo, pero sobretodo su compromiso no van acordes a lo que desea. Te invito a que medites que cosas hiciste o dejaste de hacer para que algunos proyectos no se dieran y a trabajar para que este año si pueda ser.