lunes, 3 de diciembre de 2012
No seamos padres permisivos.
lunes, 8 de octubre de 2012
Respetemos la decisión de ser esposo y papá
jueves, 26 de julio de 2012
Rating en OFF
martes, 12 de junio de 2012
¡Benditas trasnochadas!
sábado, 5 de mayo de 2012
Relatos de un papá en la sala de espera
lunes, 23 de abril de 2012
A un día de ser papá...
viernes, 13 de abril de 2012
Sigue luchando, mientras puedas levantarte de la cama
A veces en la vida, las cosas no salen como queremos, llevamos tiempo intentando algo, esforzándonos, poniéndolo todo para sacarlo de la mejor manera, pero nunca conseguimos el objetivo. Hace poco en una reunión empresarial en la que participé alguien preguntaba: ¿Qué pasa si uno se arriesga varias veces en un negocio y siempre fracasa? Y esa pregunta te la traslado a ti: ¿Qué pasa? De algún modo quien hizo la pregunta, esperaba que le dijeran qué hacer si nada funciona, aunque el trabajo se haya hecho. Lo cierto es que la respuesta la tiene cada quien, no podemos desfallecer, porque sólo fracasa quien deja de luchar, mientras sigamos jugando en el partido de la vida no seremos fracasados, aunque el marcador sea cinco a cero en contra, mientras nos queden la vida, fuerzas y deseos de seguir, hay esperanzas de revertirlo.
Llegará un momento en el que encuentres el camino, qué pasaría si todos al primer intento nos hubiéramos dado por vencido en todo, no tendríamos muchas de las cosas de las que hoy disfrutamos e incluso algunos de nosotros ni siquiera hubiéramos nacido. Conozco el sentimiento de frustración, ese que viene después de haber trabajado durante mucho tiempo por algo que en realidad necesitas o has deseado y no se dio, pero entiendo que la vida en su complejidad, está cocida por cosas buenas y malas, pero sólo nos detenemos a ver lo terrible que nos está sucediendo y darnos látigo imaginando que cosas buenas nos hubieran sucedido luego de haber alcanzado el objetivo propuesto, como diría Mark Twain: “he vivido tantas y tan terribles tragedias, la mayor parte de ellas nunca sucedieron.”
Esas sensaciones las he experimentado y a veces hasta dan ganas de verdad de no seguir, pero la vida no es de los que tiran la toalla, esos no consiguen nada más que resentimientos. Recordemos que más allá de todo lo malo que nos está sucediendo, hay bendiciones tan cotidianas que por serlo, pierden lo especial, cómo aquel hombre que descubrió que era afortunado el día que se enteró que otro pagaba 10 millones de dólares por un par de pies que había perdido en un combate de guerra.
Estoy seguro que estas reflexiones nos ayudan a crecer y que más de uno se ha sentido bendecido luego de leer alguno de estos textos, por eso quiero decirte que mientras puedas levantarte de la cama, sigue luchando, mientras el sol siga saliendo en las mañanas, hay esperanza. No nos empeñemos en ver las cosas malas que nos suceden, a veces ni siquiera tienen una explicación lógica, sólo sigue jugando el partido de la vida, que si estás haciéndolo bien, el gol llega como una consecuencia de lo maravilloso que lo estás haciendo.
miércoles, 28 de marzo de 2012
Su compañía, el mejor regalo
Ya les he dicho algo de mis primeros pininos como papá, ahora quisiera contarles algunas cosas que me han acontecido de un tiempo para acá, espero recibir comentarios.
Hace poco conversaba con un amigo y me decía: “mi bebé me ha salido por un ojo de la cara…” y yo pregunto: ¿de verdad ser papá es así de caro? Lo pregunto no porque quiera indagar por cuestiones de dinero, sino porque quiero ver que hay después de esa afirmación de mi amigo, cuántos de nosotros nos quejamos, cuántos no aceptamos ser padres, porque hemos escuchado antes comentarios como este, entiendo que la cuna, el corral, la ropa, los teteros, el coche, el cosiampirito de la boca, el otro para caminar, etc… tengan un valor económico importante, pero no tanto como para quejarse del regalo que nos ha querido dar Dios.
Hay gente que todo lo pone en términos de plata: ¿Cuánto me cuesta entablar una relación? ¿Cuánto dinero me valen mis hijos? En fin, la vida en función del dinero que se gastan, y eso es lo que reflejamos a nuestros hijos después, alguien me decía hoy: “los hijos no pueden ser una carga, ellos no deben darse cuenta que los vemos como una carga, no eligieron venir a este mundo”. Y es cierto, antes de expresarle el afecto, lo qué hacemos es llenarlos de cosas materiales que creemos que necesitan más y es allí donde nos equivocamos. Hoy hablaba con un padre de familia que me decía: “no sé cuál fue mi error, todo se lo he dado a mi hijo, la mejor ropa, la mejor seguridad social, el mejor colegio… todo. ¿Por qué se porta así conmigo?” Y cuando le pregunté que era lo que más le gustaba hacer a su hijo, sólo pudo decir: “no sé…” volví a preguntar, ¿cuanto tiempo pasa con su hijo en las cosas que le gustan? Y respondió: “no, sólo cuando le doy el dinero de su mesada.” Dije: ¡Vaya! No pude evitar preguntarle: ¿alguna vez le ha dicho que lo ama? A lo que respondió: Si no lo amara, no le pagara todo lo que le pago. Y dije: “Por Dios”. Si analizaron la conversación, se dieron cuenta que todo lo respondió en términos de dinero, cuando ese joven lo que está pidiendo a gritos es afecto.
Enséñeles a sus hijos a amar desde que están en el vientre, que las primeras patadas que dé sean porque usted le dijo: te amo. Ya basta de que los regalos ocupen su lugar en la vida de ellos, y está vez hablo desde mi experiencia como hijo, prefería pasar jugar fútbol junto a mi papá, que una bicicleta nueva. No se trata ahora de no comprarle regalos, lo que digo es que muchas veces su compañía es el mejor regalo. Aquel amigo del que les hablé al inicio, me dijo después, de reflexionar todas estás cosas: sabes, me ha salido por un ojo de la cara, pero cada vez que veo sonreír a mi hija, siento que vale la pena haber perdido el ojo, sólo por verla sonreír.
viernes, 16 de marzo de 2012
¡La alegría de ser papá… por primera vez!
No suelo escribir lo concerniente a mis aspectos personales, pero llevo meses guardándome esto, y la verdad es que no me aguanto las ganas de contarles. Lo que quiero compartir hoy con ustedes es: mi esposa está embarazada, y estoy feliz, ahora entiendo el gozo de ser padre, lo que se siente al saber que la nena que viene en camino es un pedacito de mí, que de la vida brota vida, es impresionante, parece como si inmediatamente me hubieran cambiado el chip, ya no hay tiempo de preocuparse por las cosas de uno, ahora es más importante ese regalo de Dios que viene en camino. La primera vez que le escuché los latidos del corazón viajé al cielo y regresé en un instante, no pude evitar que brotaran lagrimas de mis ojos… esos momentos únicamente los puede permitir el Señor, la sensación es sublime. Confieso que después de ese momento me volví un aficionado a las ecografías, cuento los días para ir a ver a mi hija, por lo menos a blanco y negro. No sé si todo esto que estoy escribiendo les parezca una bobada, pero al final verán que todo tiene sentido.
Llegar del trabajo y preguntar: ¿Cómo está la nena? ¿Se ha movido? Hace parte de mi itinerario, ¡ah! y no puede faltar: ver las pataditas que da inmediatamente me escucha hablarle, eso no tiene precio. A veces me quedo pensando y expreso: “no me imagino sin esa bebé”, la relación que tenemos es de aquellas que definen la vida. No les voy a negar que por momentos me angustio por determinadas situaciones, por todo el cuidado y del nuevo modelo de vida, pero con tan sólo verla moverse a lo largo y ancho de “la pipa” de mi esposa, se me olvida todo lo demás, es algo que nada puede compensar, ¡ese momento es valiosísimo!
Todo esto se los cuento porque es probable que alguno de ustedes no sepa lo que esto se siente y que quizás el hecho de tener un hijo les atemorice, pero sobretodo quiero hablarles a aquellos que se les ha pasado por la cabeza abortar. No somos quienes para truncar el proyecto de Dios, para hacer de jueces y escoger a quien le late y a quien no le late el corazón. No nos neguemos a la posibilidad de experimentar esto hermoso que el Señor me ha permitido vivir a mí. No los estoy invitando a ser irresponsables y a que vaya a tener hijos porque si, lo que les digo es que una vez nos enteremos de la gran noticia, no nos desanimemos, lo mejor está por venir.
Algo de miedo se siente cuando te enteras que viene una personita a agrandar la familia, pero desaparece cuando te das cuenta que esa personita, te va provocar la alegría más grande: ¡la de ser papá!
Espero sus comentarios... y más adelanto les cuento otras cositas.
jueves, 23 de febrero de 2012
Yo y mi casa serviremos al Señor.
Si no os parece bien servir al Señor, escoged hoy a quién queréis servir, si a los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del río o a los dioses de los amorreos, cuya tierra ocupáis; yo y mi casa serviremos al Señor. Josué 24, 15
Me encanta esa cita bíblica, se encuentra extraída del marco de la gran asamblea de Siquem, en la que Josué reúne a todas las tribus de Israel, para darles un mensaje de parte de Dios. El Señor le recuerda al pueblo todo lo que ha hecho para su salvación a lo largo de la historia, desde Téraj padre de Abrahán hasta la tierra prometida. Me fascina este texto, cada vez que lo leo, traslado las experiencias del pueblo a las propias. Si nos ponemos a analizar, todas esas cosas que hizo por el pueblo las ha hecho Dios por nosotros también. El texto es una invitación a mantener firme la fe, pues Él, que obró en el pasado, va a seguir extendiendo su mano para levantarte en victoria.
Me parece maravillosa la afirmación de Josué al final: “yo y mi casa serviremos al Señor”. A cuantos de nosotros en momentos difíciles se nos olvida todo lo que Dios hizo en el pasado y eso hace que nuestra fe tambalee. Me gusta porque Josué tiene claro las batallas que ha librado junto al Señor y sabe que su fe no depende de las circunstancias y si de la historia de salvación construida junto al Señor.
Te invito a hacer oración y que hoy digas: Yo y mi casa serviremos al Señor.
Señor, sabes que a veces me esfuerzo por lograr mis objetivos y no consigo nada más que el cansancio, poco a poco he ido perdiendo las esperanzas, por eso vengo a tu presencia, porque no quiero desfallecer, porque quiero levantarme con la convicción de que tu me acompañas, que me abrazas en tu amor y me liberas de todo aquello que no me deje luchar por la vida que Tú me has dado. Padre ya no quiero vivir de lamentos, deseo que me regales las ganas para continuar en mis luchas personales; estoy seguro que no me dejas, que jamás me abandonas, me lo has mostrado a lo largo de mi historia. Padre este es el momento en el que más te necesito. Gracias por sostener mi vida, por alegrarme la existencia y hacer de mí más que vencedor. Amén.
miércoles, 1 de febrero de 2012
La vida devuelve cada patada.
Hay días en los que no nos sale nada bien, la vida parece aún más difícil de lo que nos imaginamos alguna vez, en esos días dan ganas de tirar todo a la basura, de pelear con los más cercanos y de actuar al revés. Estoy seguro de que esa no es la mejor manera de solucionar las cosas, lo emotivo de las circunstancias no puede desdibujar nuestra imagen y hacernos perder los estribos. Conocí a alguien que lo perdió todo en uno de esos momentos fugaces en los que la razón se va de viaje, terminó en la cárcel y sus allegados lo abandonaron porque si lo ayudaban terminarían en problemas también, y por eso quiero reflexionar varias cosas hoy.
La vida está tejida por las dificultades, nadie puede decir que no tiene problemas, qué sería de nosotros sin ellos, permaneceríamos aburridos y sin razones para salir a la batalla, recordemos que los países con más altos índices de suicidio son aquellos en los que la gente vive en extremos de tranquilidad, tienen casa, carro, estudios y toda la vida resuelta. Pero nosotros, que tenemos motivos por los que luchar y razones para tratar de ser mejores, se nos da por resolver todo a las patadas. En algunas ocasiones eso nos genera aún más dificultades que lo que causó nuestro disgusto. Lo peor de todo es que la gente siempre tiene una excusa para hacer el mal que no quiso, los problemas, las deudas, la enfermedad del ser querido y hasta el stress.
En esos momentos de rabia, se nos olvida todo lo que podemos perder en instantes, por eso mi invitación es a descubrir nuestras razones para no tirar la vida al caneco. Qué cosas nos hacen felices, por qué nos levantamos en las mañanas, qué nos motiva a dar la batalla de la vida. Si esas cosas se tienen presentes es mucho más difícil que la razón se vaya de paseo, porque cuando uno tiene claro qué le da sentido a la vida, es menos probable que nos dejemos llevar por las emociones negativas. La vida misma pasa factura de las patadas que le demos, lo que se resuelve con violencia no termina bien.
Quiero dejar claro, que Dios no castiga a nadie, no cobra favores, no nos pone pruebas, no estamos capacitados para soportar un castigo del Todopoderoso, por eso, no le reclamemos a Dios las cosas malas que nos pasa, más bien busquemos en Él, la fuerza para afrontar la adversidad, muchas -por no decir todas las- cosas que nos pasan son producto de las decisiones que tomamos, porque es común escuchar a la gente decir: “está deuda que Dios me puso”, como si el Señor comprará a crédito. Aquel que piensa así, confía en un dios imperfecto, que nos crea para destruirnos, ese no es en el que creo yo. Recordemos que la vida al final nos devuelve cada patada, y a veces pega mucho más duro.
martes, 3 de enero de 2012
El primero de enero no le cambia la vida a nadie
Hay que esforzarse por lo que uno quiere, el primero de enero no le cambia la vida a nadie, no es el día o el tiempo lo que decide la historia, es la persona la que toma la decisión de salir adelante, de cambiar aquellos aspectos de la vida que le están ocasionando problemas. Nada va a pasar si su actitud de lucha se acabó, si su entusiasmo, pero sobretodo su compromiso no van acordes a lo que desea. Te invito a que medites que cosas hiciste o dejaste de hacer para que algunos proyectos no se dieran y a trabajar para que este año si pueda ser.