Señor permite que en este tiempo podamos preparar nuestros corazones para el acontecimiento que transforma vidas: el nacimiento del Niño-Dios, que viene a llenar de sonrisas a aquellos que están afligidos, a sanar a los enfermos y a ser luz para los que habitan en la oscuridad. Ese mismo, que nos dará a beber del agua que salva y arropará en su amor cuando todo parezca perdido. Bendito seas Dios, por amarnos hasta el punto de hacerte hombre en Jesucristo, para devolvernos la esperanza de un mundo nuevo, uno tejido por la misericordia y en el que anunciar tu Reino sea el pan de cada día. Gracias por dejarnos gozar de tan grande privilegio, por escogernos a nosotros para venir al encuentro contigo y recibir de ti, los dones maravillosos que sólo Tú nos puedes dar. Padre, aleja de nosotros todo mal sentimiento que ensucie el humilde pesebre que hemos preparado para EL AMOR DE LOS AMORES. Ayúdanos a vivir la navidad todos los días, a dar muestras de cariño a quienes nos rodean y a perdonar a aquellos que aún hoy nos ofenden. Amén.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Oración para el Adviento
viernes, 16 de diciembre de 2011
Conozco el valor de la amistad
Twitter: @haroldmora10
Conozco el valor de la amistad, sé quienes son mis amigos, puedo dar fe de que lo son, y soy consciente del compromiso que implica tenerlos. Muchas veces he tenido dificultades con ellos, pero siempre se han podido solucionar, porque si hay algo que tengo claro es que entre verdaderos amigos nada puede ser tan importante como para distanciarse del todo, porque un amigo nunca hace las cosas con intención de dañarte, de lo contrario no es tu amigo, si hay personas a tu alrededor que intentan perjudicarte por más favores que te hayan hecho, créeme, no son tus amigos.
Suelo ser transparente en mis actuaciones y no tengo la facultad –quisiera tenerla- de la #NOequivocación, es probable que cometa errores, pero trato siempre de minimizarlos. Todo esto lo escribo porque en este momento particular de mi vida, sin tener ninguna intención, uno de mis amigos se ha visto afectado por algo que hice o mejor que dejé de hacer. Espero a través de mi testimonio mostrar que a pesar de mis yerros in intencionados, sigo siendo el amigo leal que no engaña, que no se muda, que ayuda en las buenas y en las malas. Si hay algo que me define es la fidelidad, soy hincha del equipo de fútbol Unión Magdalena, ese que lleva ya varios años en segunda división, de ese que utilizan para humillarme algunas veces, que me ha regalado alegrías pero también varias dificultades, y aún cuando cualquiera tendría motivos para simpatizar por otro equipo, sigo fiel, cantando: “sopla la sirena, sopla ciclón bananero, Unión Magdalena, tú sabes cuanto te quiero…” creo en que las cosas pueden ser mejores y que algún otro día volveré a sonreír por causa de él, mientras tanto seguiré esperando que eso suceda. Les hablo de la fidelidad, porque creo que un amigo debe ser siempre fiel, pero ¿qué la define? me gustó esto que encontré en definición.de: “Es la virtud para dar cumplimiento a una promesa…La persona fiel es aquella que cumple con sus promesas y mantiene su lealtad aún con el paso del tiempo y las distintas circunstancias.” Es así como, alguien fiel asume un proyecto de vida, con el cual se compromete con alma, vida y corazón, pero sobretodo con hechos concretos.
Espero que ustedes que me leen sean capaces de reconocer la fragilidad del otro, entender que nadie quiere equivocarse y jamás poner en duda a sus amigos, que han luchado junto a ustedes toda la vida. Creo que el problema con mi amigo se puede solucionar, confío en lo que Dios puede hacer en el corazón del hombre. Pero cuando soy yo el afectado, suelo recordar las cosas lindas que me han sucedido con esa persona, aquellos momentos en los que pensé: “este es de los míos y voy a defenderlo,” como diría mi papá: “a lo tuyo con razón o sin razón”. Eso me ayuda mucho. Sé que la rabia o el dolor muchas veces nos puede más, pero el ejercicio de sanación tenemos que hacerlo, el de liberarse de la experiencia negativa y no permanecer en la esclavitud de las malas sensaciones.
Les propongo pongamos esto en oración:
Señor, te entrego a aquellos que he herido con mis actuaciones, pido para ellos una bendición especial, que seas tú el que habite en sus corazones y que experimenten tu amor infinito. Gracias por darme la posibilidad de encontrarme contigo a través de la oración y regalarme la fuerza que se me había agotado, por la tristeza de haberle causado daño a alguien que aprecio. Permite que el perdón sea el camino que optemos y que tu Palabra nos invite a la reconciliación. Padre Dios, si he sido yo el que se ha visto afectado ayúdame a ser libre de cualquier sentimiento negativo que quiera apoderarse de mi y permite que mi experiencia sirva de ejemplo para los que estén pasando por lo mismo. Señor, tengo la certeza de que estás a mi lado, que extiendes tu mano para levantarme, y te doy gracias por hacerme sentir lo valioso que soy. Amén.