lunes, 9 de mayo de 2011

No se quedó en la cruz…

Me encanta el episodio de los discípulos de Emaús, (Lucas 24, 13 – 35) me encanta porque retrata lo que quizás somos nosotros en Cleofás y su amigo, vamos entristecidos, preocupados, discutiendo porque nuestros problemas nos han crucificado la esperanza, le hemos dado la espalda a nuestra Jerusalem y es posible que ahora volvamos a los mismos vicios que nos esclavizan la vida. Pero el Señor que es grande en misericordia, hoy en medio nuestros dolores nos está hablando, algunos no serán capaces de reconocerlo, los que se sienten con la soga al cuello y los duros de corazón seguirán creyendo que ha muerto, que se ha quedado en el sepulcro, seguirán desconfiando y poniendo en duda las promesas del Señor.

Espero que tú que estás leyendo, no te quedes con la figura de aquel que ha muerto en la cruz, porque si hay algo maravilloso del texto de los discípulos de Emaús es que reconocen VIVO al Señor en la Eucaristía, Él ha vencido a la muerte, ha dejado al sepulcro vacío y nuestro corazón deben arder de amor cada vez que nos encontramos con el Señor en esta celebración maravillosa que nos ha regalado la gracia Divina.

Creo que podemos salir de la tristeza y las angustias como Cleofás y su amigo, pero debemos estar atentos a la acción del Resucitado en nuestras vidas, Creo que hay esperanza en Jesús y que aquellos que han muerto en el pecado pueden renacer con el poder del que no se quedó en la cruz sino que nos acompaña hoy por hoy en la Eucaristía: Jesucristo.