lunes, 27 de diciembre de 2010

Del cielo no va a caer lo que necesitamos…

Hace unos días, haciendo la novena en mi casa, al terminar de leer de la consideración cada uno tenía que hacer una tarea, esta consistía en preguntarse qué queríamos escuchar de Jesús si nos encontráramos con Él frente a frente. Casi todos hablaban de Jesús como un mago:

-¡Quiero que me diga que va a construir casas para los damnificados!

-¡Que saque el agua de los pueblos!

Y otro montón de cosas decían, pero lo que quiero que el Señor nos regale es una palabra transformadora de vida, algo que nos estremezca, que nos vuelque la manera de ser y pensar; no es posible que sigamos pensando que las soluciones a nuestros problemas tienen que ser mágicas, que del cielo va a caer lo que necesitamos, o que la pobreza se va acabar cuando venga Jesús. No, no es así como el Señor quiere que hagamos la vida.

Dios se acercó a nosotros en la persona de Jesús, no para que por abra kadabra se solucionen todos nuestros problemas, sino para que juntos, Él con nosotros, construyamos un camino de salvación. Es el Señor quien nos imprime la fuerza, las ganas, la sabiduría, la paz y la alegría, para sacar adelante nuestros proyectos.

La dificultad de los damnificados, no tiene que solucionarla el Señor, para eso nos dio la vida a nosotros, Él nos utiliza a nosotros para ser bendición, Él pone en nosotros la misericordia, la inteligencia y la fuerza para hacerlo. No pensemos que a los hermanos que se han quedado sin nada por causa del invierno les van a caer del cielo, la comida y el alojamiento. A buscar las oportunidades tenemos que ayudarle nosotros en el nombre del Señor y esto aplica para todos los aspectos de nuestra vida.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Navidad todos los días…

Por estos días estamos en función de prepararnos para el nacimiento del niño-Dios, y la manera como lo esperamos no puede ser como nos la pinta el comercio y la economía de mercado en general: la ropa nueva, las guirnaldas, las luces de colores, etc…

Se supone que nos preparamos con actitudes concretas, con transformaciones radicales, es momento de desprendernos de ese pecado que durante todo el año estuvo morando entre nosotros, de esas palabras y comportamientos que no nos ayudan a ser mejores, de limpiar nuestro interior de malos sentimientos. Jesús no puede nacer en corazones sucios, no podremos decir que Cristo vive en nosotros y actuar con incoherencia a los que profesamos.

Es tiempo de solidaridad, de buenas obras, de dar testimonio de que de verdad el Señor va a nacer en nuestras vidas; preparamos nuestro pesebre para que nazca, pero debemos procurar que sea el mejor de los pesebres, pues es el Rey de reyes el que pronto va a llegar y la bondad debe ser protagonista en nosotros.

Ojala la navidad no fuera sólo diciembre y todo lo que nos genera, ojala el niño-Dios naciera todos los días en nuestros corazones, no únicamente en este tiempo, estamos llamados a hacer el bien, a servir, a desprendernos del pecado y de lo material, siempre, todos los días…

jueves, 2 de diciembre de 2010

Quema mi vida…

No han ustedes sentido alguna vez esa sensación de agotamiento existencial, es decir, de cansancio de estar vivos, como pidiendo un aire nuevo porque se nos acaba el que respiramos, si la han experimentado es probable que el pecado habite entre ustedes. Ayer escuché algo verdaderamente sabio, decía el Padre Alberto, que el pecado mata a Dios en nuestros corazones y destruye nuestras vidas. Algunos de nosotros nos acostumbramos a vivir en medio del lodo, sin inmutarnos, así es como el pecado nos corroe y poco a poco vamos deteriorándonos, nos sentimos lejos del Señor y por eso cuando llegan las dificultades tambalea nuestra existencia, nos sentimos frágiles, pequeños y la verdad es que lo somos, si no nos encontramos cerca de aquel que todo lo puede.

Hace poco en Barranquilla, tuvimos una experiencia pastoral de preparación para adviento, muy interesante, se llamaba “quema mi vida Señor” y precisamente se trataba de eso, de pedirle a Dios que nos ayudará a sacar a quemar, todo lo que nos impide estar cerca de Él, el pecado, esos malos sentimientos, esos deseos de hacer daño, en fin todo eso que no nos deja ser felices; porque la verdad es que las posibilidades de ser felices son escasas si Dios ha sido asesinado en nuestros corazones, pues en Él toda nuestra vida cobra sentido, el Señor es quien nos mueve y dinamiza todo lo que somos.

Jon Carlo, Ministro de la música católica, invitado especial al evento nos compartió el texto de Jeremías 18. 1 – 6:


“Aquí viene una palabra que Yavé dirigió a Jeremías:

Levántate y baja a la casa del que trabaja la greda; allí te haré oír mis palabras.

Bajé, pues, donde el alfarero que estaba haciendo un trabajo al torno.

Pero el cántaro que estaba haciendo le salió mal, mientras amoldaba la greda. Lo volvió entonces a empezar, transformándolo en otro cántaro a su gusto.

Yavé, entonces, me dirigió esta palabra:

Yo puedo hacer lo mismo contigo, pueblo de Israel; como el barro en la mano del alfarero, así eres tú en mi mano.”

El Señor quiere hacernos de nuevo hoy, perfeccionarnos, nosotros debemos dejar que Él nos moldee, abrir nuestros corazones a su acción y arrancar de una vez por todas, el pecado de nuestras vidas. ¡sólo así tendremos vida plena!