Hoy pienso en tanta gente que deja pasar las oportunidades, conozco personas que durante mucho tiempo le pidieron a Dios un buen trabajo, que lloraron porque no hacían nada productivo, que reclamaron a la vida lo injusta que era, pues algunos contaban con oportunidades que otros ni siquiera tenían; y cuando por fin el Señor les regaló un empleo, se dedicaron a perderlo, a no cuidarlo, a dejar pasar el tiempo, a hacer lo mismo que cuando no lo tenían.
El anterior es sólo uno de los ejemplos que podríamos citar, porque muchos de nosotros todavía no sabemos que queremos construir con nuestras vidas, pensamos que siempre vamos a tener una nueva oportunidad, que nos merecemos todas las que vengan y que si dejamos pasar alguna, ¡no pasa nada, otras vendrán!
Algunas veces hasta buscamos culpables para disfrazar nuestra mediocridad: el profesor, el jefe, el policía, el vecino, perencejito, fulanita, en fin… siempre hay un culpable, alguien que no nos deja edificarnos, prosperar y salir adelante.
Es momento de pensar si pasaremos toda la vida en esa actitud, a veces creo que queremos rendirle un culto a la mediocridad, nosotros somos responsables de lo que pasa en nuestras vidas, cuando no llegan las oportunidades las fabricamos; si se nos presentan las aprovechamos; esa el la manera de sacarle el fruto a todas nuestras experiencias. Dice la Palabra de Dios en el primer capítulo del Libro de Josué:
…Esfuérzate, pues, y se valiente.
Creo que es una invitación a luchar por nuestras bendiciones, a ayudarle a Dios a bendecirnos, no podemos dejar que las oportunidades nos pasen por el lado, debemos esforzarnos por lo que queremos y cuando lo obtengamos, seguir esforzándonos por conseguir nuevas metas; en nuestros corazones no puede haber cabida para la pereza, el miedo y el fracaso, porque si nos proponemos, aún de la dificultad puede surgir una bendición gigantesca.
El anterior es sólo uno de los ejemplos que podríamos citar, porque muchos de nosotros todavía no sabemos que queremos construir con nuestras vidas, pensamos que siempre vamos a tener una nueva oportunidad, que nos merecemos todas las que vengan y que si dejamos pasar alguna, ¡no pasa nada, otras vendrán!
Algunas veces hasta buscamos culpables para disfrazar nuestra mediocridad: el profesor, el jefe, el policía, el vecino, perencejito, fulanita, en fin… siempre hay un culpable, alguien que no nos deja edificarnos, prosperar y salir adelante.
Es momento de pensar si pasaremos toda la vida en esa actitud, a veces creo que queremos rendirle un culto a la mediocridad, nosotros somos responsables de lo que pasa en nuestras vidas, cuando no llegan las oportunidades las fabricamos; si se nos presentan las aprovechamos; esa el la manera de sacarle el fruto a todas nuestras experiencias. Dice la Palabra de Dios en el primer capítulo del Libro de Josué:
…Esfuérzate, pues, y se valiente.
Creo que es una invitación a luchar por nuestras bendiciones, a ayudarle a Dios a bendecirnos, no podemos dejar que las oportunidades nos pasen por el lado, debemos esforzarnos por lo que queremos y cuando lo obtengamos, seguir esforzándonos por conseguir nuevas metas; en nuestros corazones no puede haber cabida para la pereza, el miedo y el fracaso, porque si nos proponemos, aún de la dificultad puede surgir una bendición gigantesca.
La vida es una lucha, la vida no es fácil la vivió nuestro hermano Jesucristo, Aunque personalmente Cuando seguimos a Cristo no es fácil siempre el mal esta allí, personalmentecuando entre en el camino de Dios e me presentarón miles de dificultades mi familia no aceptaba aunque eran católicos,me regañaban y me decian si voy hacer monja que tanto ir a la iglesia que tanto rezar, y si escucho la emisora Minuto de Dios siempre vendrá un porque, Jesús mismo lo dijo Si el mundo los odia, saben que me ha odiado a mí antes que los odiara a ustedes juan 15:18-19. hay que ser valiente y seguir adelante en Cristo.
ResponderEliminarQue bonito testimonio, gracias por edificarnos, le pido al Señor que te bendiga.
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