Me preocupa la actitud de muchos cristianos, que andan por la vida temerosos como si una calamidad los estuviera esperando en la esquina de la calle, algunos dejan de realizar en el transcurso de los días, sus más importantes asuntos porque:
-¡La inseguridad, se ha disparado!
-¡Están atracando en los taxis!
-¡Ya no se puede andar solo por ahí!
Y un montón de cosas más dice la gente y quizás también por la manera escandalosa, (por no decir horrorosa) que presentan hoy por hoy las noticias en algunos medios, que nos invaden la mente con ese montón de titulares negativos. Es cierto que a lo mejor las cosas en Colombia no están del todo calmadas con respecto a la violencia, y tengo consciencia de que hay que tomar precauciones en algunos casos, pero no pasar por la vida atemorizados, cohibidos, asustados, pensando que todo lo malo que anuncian los medios y comenta la gente, nos va a suceder a nosotros.
Todo lo anterior, porque por estos días alguien me comentaba que cada vez que en la calle, sentía el rugir de una moto a sus espaladas, corría sin control, porque hacía poco habían atracado de esa manera a un amigo, y asimismo, otros comentarios parecidos. Lo que quiero plantearles en este texto, es la posibilidad de vivir tranquilos, confiando que Dios nos protege, nos cuida, que quiere lo mejor para nosotros, que no existimos para vivir con miedos, porque a Sutanito o Menganita le sucedió tal cosa.
Nosotros somos cristianos y no estamos exentos de problemas o de experimentar situaciones dolorosas, pero estoy seguro que el Señor nos invita cada día a vivir en plenitud, estar en paz y armonía con Él, el mundo y el prójimo; a sentir que su Diestra victoriosa nos sostiene y que si algo nos pasa, Él estará allí para ayudarnos.
Lee esta promesa que el Señor hoy te hace:
“No temas ni te asustes,
porque contigo está Yavé, tu Dios,
adonde quiera que vayas.”
Josué 1, 9.
No creo que Dios nos prometa esto, para no confiar, para no creerle o para andar con miedos. Hermanos, yo los invito a tomar consciencia que Dios nos ama, que quiere lo mejor para nosotros, sólo nos pide que confiemos en Él. Si tienes miedo, Haz esta promesa tuya, reclama la presencia del Señor haciendo oración con ella:
Señor, hoy no quiero vivir con miedos, asustado, Padre amado, quiero percibir tu presencia maravillosa, adonde quiera que vaya, quiero que me arropes y me protejas en tus dulces brazos. Bendito seas, Dios mío, que escuchas la oración de este hijo(a) tuyo que necesita la seguridad de tu amor. Declaro en victoria mi vida y sé que si en algún momento algo malo me pasara, Tú Señor estarás allí para ser mi auxilio, mi refugio, mi Dios en que quien confió, el que me libra del lazo del cazador y del azote de la desgracia. Amén.
Te invito a orar con el Salmo 91. Dios te proteja siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario