lunes, 13 de septiembre de 2010

El “celular” de Dios

Generalmente cuando tenemos un problema, no dudamos en pedirle un consejo a alguien cercano y algunas veces a cualquiera que nos encontramos. En ocasiones nos desesperamos y buscamos ayuda donde no nos la pueden dar, donde nos van a estafar, donde la señora que vierte un montón de menjurjes y te dice lo que quieres escuchar. Intentamos por todas partes, hacemos lo humanamente posible, vamos aquí y allá… pero no pasa nada, el problema se hace más grande y sentimos la impotencia del que no puede tapar el sol con las manos.

Hoy quiero invitarte a llamar a Dios, antes de buscar soluciones vanas, llama a Dios, antes de quejarte, llama a Dios, antes de cualquier cosa, clama al único que puede ayudarte.

Hace unos días cuando revisaba en la Biblia que promesa iba a desarrollar en un programa de radio, alguien me dijo:
-¿y por qué no les das a los oyentes el “celular” de Dios?
-Me sorprendí, pero a la vez le dije y ¿dónde lo puedo encontrar?
A lo que esa persona me respondió:

Jeremías 33. 3

Llámame y te responderé; te mostraré cosas grandes y ocultas que tú ignoras.

¿Será que nosotros si estamos llamando a Dios, como el Señor nos lo pide? Estoy seguro que si hacemos la prueba, Él mismo nos mostrará las cosas maravillosas de las que nos habla. Es más fácil acudir al Señor, que ir a buscar las mil y un soluciones en otro lado. Pero más allá de todo lo que nos pasa, nuestro principal inconveniente está en que no confiamos en lo que el poder de Dios puede hacer por nuestras vidas.

Debemos abrirnos a la experiencia de Dios, confiar en su poder, confiar en que nos puede ayudar, que si auxilió a Jeremías, a nosotros hoy nos regala esta palabra para hacernos su presencia en nuestras vidas, que podemos vencer si clamamos la bendición al cielo. Hoy todo el mundo dice: -dame tu PIN, yo quiero darte el PIN de Dios: Jeremías 33. 3

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