Un tema que me parece importante reflexionar es la inconformidad de muchos con las labores que desempeñan, a diario escuchamos personas quejarse porque el trabajo que tienen no es el mejor, no es bien remunerado o simplemente no hacen lo que siempre les gustó hacer. A algunos les alimenta esa inconformidad, que su jefe no es el mejor que alguien podría tener, pues los trata mal, o no está preparado para ejercer ese cargo.
Lo cierto es que lo primero que hay que decir es que en esta escasez de empleos, ya tener uno es una bendición. En este momento se me viene a la mente el capítulo 3 de la carta Pablo a los Colosenses, en los versos 23 y 24: “Cualquier trabajo que hagan, háganlo de buena gana, pensando que trabajan para el Señor y no para los hombres. Pues ya saben que en recompensa el Señor les dará parte de su herencia. Porque ustedes sirven a Cristo que es su verdadero Señor.”
Que bella Palabra, es una invitación a trabajar con amor cualquier sea la labor que desempeñemos, y el mensaje es claro, no pienses en tu jefe, no pienses que trabajas para otros hombres, sirves a Jesucristo, que es nuestro Señor. Si todos comprendiéramos este mensaje, no habría gente frustrada por allí, pensando en que pierde su tiempo, en que no va poder salir adelante con el “pinche” trabajo que tienen.
Lo que diferencia a los exitosos de los fracasados es que los primeros aman lo que hacen, los otros lo hacen por cumplir. Quizás allí está la clave para recibir esa recompensa que se nos menciona en esta promesa, la herencia de la que se nos habla. Alguien que trabaja con amor, se motiva cada día a hacer mejor su trabajo, está dispuesto a entregar todo, se anima y es aliento para que otros se animen. ¿Cuál puede ser entonces la recompensa de alguien que trabaja con estás características? Pues, la mejor, una bendición gigantesca, Dios no da migajas, nos regala siempre cosas grandes y maravillosas, tu lógica humana no es capaz de entender lo que el Señor puede hacer por ti.
Por eso, ya no te quejes más, ya no llores y pienses que la vida ha sido injusta contigo, comienza a trabajar con ganas en lo que sea que estés haciendo, tienes múltiples posibilidades y tranquilo que Dios estará grande contigo.
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