lunes, 29 de marzo de 2010

Oraciones para Semana Santa

Quisiera compartir con ustedes algunas oraciones para esta Semana Santa:

Señor Jesús, déjame tener el privilegio de sentarme al lado tuyo, quiero cenar contigo y recibir la fuerza de tu amor, porque deseo ser una persona nueva, alguien que proclama tu reino y sirve fielmente a los propósitos del Padre Dios. Amén.

Señor mío, esta semana quiero meditar y vivir contigo tu pasión, muerte y resurrección. Que esta experiencia no sea una más en mi vida, sino que transforme mi existencia de tal manera que pueda vivir en coherencia contigo y con el prójimo. Amén.

Padre amado, te doy gracias por enviar a tu hijo Jesús a salvarnos, Él ha bajado del cielo para hacer tu voluntad, permite también que yo hoy pueda descubrirlo en mis hermanos y en la comunidad reunida. Amén.

Padre de bondad, te doy gracias por el don del amor que Jesús nos transmitió en el momento mismo de instituir la Santa Eucaristía, gracias Señor, por ese amor infinito que tienes para con los hombres. Amén.

lunes, 15 de marzo de 2010

“Los dueños” de Dios…

Hoy pienso en tanta gente que se cree dueña de Dios, aquellos que piensan que son los únicos ungidos, tocados por el Espíritu del Resucitado, y por ende tienen el privilegio de decir y hacer cosas que al parecer son avaladas por el Señor. Sí, son esos laicos que dicen sabérselas todas, que te hacen sentir mal como si ellos nunca hubieran cometido un pecado, los mismos que te miran como si te estuvieran condenando; nada más están pendientes de que tú comiences a hablar de Dios, para que ellos vengan a refutar todo lo que has dicho.

Me preocupa esa gente, que juzga, que condena y que te liquida con palabras hirientes; los que nunca se equivocan y si en algún momento llegaran a hacerlo se soportan en Dios diciendo: “es que el Señor quería que esto pasara” o “Dios lo ha mandado así”. Son aquellos que oran como los hipócritas o con palabras rebuscadas y extrañas, que hacen ayuno para que todos se den cuenta y que echan un montón de monedas (de pequeño valor) en la ofrenda para que suenen y los otros escuchen; su experiencia de Dios la viven sólo en la iglesia, porque afuera son unas fieras, cascarrabias y egoístas. Aparentan en el templo una actitud y en la calle otra, cómo si se les olvidara que afuera también son hijos del Padre de bondad.

A esa gente hay que decirle que con palabras bonitas y apariencias no se construye el Reino de los Cielos, recuerden el evangelio según san Mateo 7. 21: “no todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la Voluntad de mi Padre que está en los cielos”. Son nuestras acciones dentro y fuera de la iglesia, las que no abren la puerta de entrada a la casa del Padre. De nada sirve ir todos los días a la eucaristía, vivir metido en le grupo de oración o ejercer un ministerio, si esas experiencias no nos hacen cambiar nuestra actitud ante la vida. Si seguimos pisoteando y maltratando a la gente, pensando que somos dueños de Dios y no las sabemos todas. Algunas veces nos equivocaremos, pero no es bueno escudarnos en Dios o hacer cosas malas en su Nombre poderoso. Debemos tener en cuenta además, que aunque sepamos mucho de teología, de la Palabra o dirijamos procesos de formación, nunca se sabe tanto como para menospreciar los mensajes de otras personas, pues con humildad siempre se aprenden cosas nuevas.

En este momento, el evangelista nos invita a comprometernos con la implantación del Reino de Dios en la Tierra, pero con actos con concretos, con buenas acciones, que se nos note que somos católicos, que vivimos nuestra fe con intensidad, con tanta que amamos al Señor y del mismo modo al prójimo.

viernes, 12 de marzo de 2010

El 14 de abril...

Ese día, vía on line, tendremos nuestra segunda experiencia de encuentro virtual, la conferencia: ¿cómo olvidar a mi ex? pues muchas veces resulta difícil superar las rupturas de relación y algunas personas desarrollan apegos afectivos tan grandes que terminan exclamando: ¡es que sin ella no puedo vivir! Por eso en esta ocasión reflexionaremos acerca de esta situación y nos divertiremos un rato, tratando de encontrar una respuesta con sentido.

Te invito a compartamos esta nueva experiencia...

Dios te cubra en su amor.

lunes, 8 de marzo de 2010

A trabajar con amor

Un tema que me parece importante reflexionar es la inconformidad de muchos con las labores que desempeñan, a diario escuchamos personas quejarse porque el trabajo que tienen no es el mejor, no es bien remunerado o simplemente no hacen lo que siempre les gustó hacer. A algunos les alimenta esa inconformidad, que su jefe no es el mejor que alguien podría tener, pues los trata mal, o no está preparado para ejercer ese cargo.

Lo cierto es que lo primero que hay que decir es que en esta escasez de empleos, ya tener uno es una bendición. En este momento se me viene a la mente el capítulo 3 de la carta Pablo a los Colosenses, en los versos 23 y 24: “Cualquier trabajo que hagan, háganlo de buena gana, pensando que trabajan para el Señor y no para los hombres. Pues ya saben que en recompensa el Señor les dará parte de su herencia. Porque ustedes sirven a Cristo que es su verdadero Señor.”

Que bella Palabra, es una invitación a trabajar con amor cualquier sea la labor que desempeñemos, y el mensaje es claro, no pienses en tu jefe, no pienses que trabajas para otros hombres, sirves a Jesucristo, que es nuestro Señor. Si todos comprendiéramos este mensaje, no habría gente frustrada por allí, pensando en que pierde su tiempo, en que no va poder salir adelante con el “pinche” trabajo que tienen.

Lo que diferencia a los exitosos de los fracasados es que los primeros aman lo que hacen, los otros lo hacen por cumplir. Quizás allí está la clave para recibir esa recompensa que se nos menciona en esta promesa, la herencia de la que se nos habla. Alguien que trabaja con amor, se motiva cada día a hacer mejor su trabajo, está dispuesto a entregar todo, se anima y es aliento para que otros se animen. ¿Cuál puede ser entonces la recompensa de alguien que trabaja con estás características? Pues, la mejor, una bendición gigantesca, Dios no da migajas, nos regala siempre cosas grandes y maravillosas, tu lógica humana no es capaz de entender lo que el Señor puede hacer por ti.

Por eso, ya no te quejes más, ya no llores y pienses que la vida ha sido injusta contigo, comienza a trabajar con ganas en lo que sea que estés haciendo, tienes múltiples posibilidades y tranquilo que Dios estará grande contigo.

lunes, 1 de marzo de 2010

SUÉLTATE

Quisiera compartir con ustedes uno de esos cuentos que encontré en el internet y que algunas veces he reflexionado en otros espacios, este me fascina porque de algún modo nos invita poner toda nuestra confianza en el Todopoderoso:


Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar una altísima montaña, inició su travesía después de años de preparación, pero quería la gloria solo para él, por lo tanto subió sin compañeros.


Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo, y oscureció.


La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, la luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.


Subiendo por un acantilado, a solo unos pocos metros de la cima, se resbaló y se desplomó por el aire, cayendo a velocidad vertiginosa. El alpinista solo podía ver veloces manchas oscuras y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo... y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida.


Pensaba en la cercanía de la muerte, sin embargo, de repente, sintió el fortísimo tirón de la larga soga que lo amarraba de la cintura a las estacas clavadas en la roca de la montaña.


En ese momento de quietud, suspendido en el aire, no le quedó más que gritar: ¡AYÚDAME, DIOS MIO!


De repente, una voz grave y profunda de los cielos le contestó:
-¿QUE QUIERES QUE HAGA?

- Sálvame Dios mío


- ¿REALMENTE CREES QUE YO TE PUEDA SALVAR?


- Por supuesto Señor


- ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE...


Hubo un momento de silencio; el hombre se aferró más aún a la cuerda.
Cuenta el equipo de rescate, que al otro día encontraron a un alpinista colgando muerto, congelado, agarradas sus manos fuertemente a la cuerda...

A TAN SOLO DOS METROS DEL SUELO...


¿Y tú que tan aferrado estás a tu cuerda? ¿Te soltarías?


Esa cuerda representa nuestra terquedad, hoy el Señor nos está ofreciendo la salvación, pero nosotros pretendemos encontrarla en las banalidades del mundo. El Dios de la vida, nos dice que soltemos esa cuerda que nos ata al pecado, a la miseria, al sin sentido, pero nosotros quizás por el mismo miedo que tenemos de caer en las burlas o en el qué dirán, no reconocemos que Él nos puede sostener en su diestra victoriosa, y que tiene los mejores planes para nosotros.


Tratamos de comprender a Dios, cómo si nuestra mente diera para eso, cómo si entenderlo fuera igual a resolver una operación matemática, el Señor trasciende toda lógica humana, eso no lo sabía el alpinista, no sabía de la grandeza de Dios, pensó que algo malo le podía suceder si soltaba la cuerda, desconfió de Dios y por eso terminó de ese modo.


En este momento te digo que allí donde tú ves carencia, el Señor ve abundancia, lo que es imposible para ti, Dios lo hace posible, cuando te dice que te sueltes es porque tiene una bendición para ti, recuerda lo que dice la Palabra Jer. 29. 11: Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo.


Sólo debemos confiar en su poder, Él no tiene nada malo para nosotros, el Señor no quiere que suframos, si nos abre un camino, es porque ese es el mejor de los caminos. Sólo confía y SUÉLTATE al amor de Dios, déjate caer en las manos maravillosas del Padre amoroso.