lunes, 25 de febrero de 2013

¡Para ti, joven!



Pep Guardiola es un exfutbolista y entrenador español, que dirigió al Barcelona F.C durante cuatro temporadas consecutivas entre 2008 y 2012, como futbolista ganó 17 títulos oficiales y en sus cuatro años al mando del club catalán, considerado uno de los mejores del mundo, logró 14 títulos. Algunos analistas deportivos dicen que Guardiola conformó y le dio vida al mejor equipo de la historia. 
El periodista Guillen Balagué dio a conocer un fragmento de la  biografía de Pep en el que había apartes de la primera charla que sostuvo con sus dirigidos al llegar al Barcelona. Me llamó la atención el siguiente párrafo: “Estamos aquí para ayudarnos unos a otros y asegurarnos de que haya paz espiritual para que los jugadores no sientan tensiones o divisiones. Somos uno. No hacemos grupitos porque en todos los equipos esto es lo que acaba matando el espíritu de equipo. Los jugadores de esta sala son muy buenos, si no podemos llegar a ganar nada, será culpa nuestra. Estemos juntos cuando los tiempos sean difíciles. No filtremos nada a la prensa. No quiero que nadie haga la guerra por su cuenta”. 
Me parece necesario que tú joven entiendas esto, gran parte del éxito de Guardiola consistió en mantener a todos su jugadores contentos con las decisiones que el tomaba y armar una gran familia. Cuando todos tiran hacia el mismo lado, los sueños se pueden alcanzar. Por eso creo que algunos equipos humanos jamás van a salir adelante, porque hay subgrupos que están luchando entre si, que están invirtiendo sus fuerzas y desgastándose en asuntos internos y cuando llegan los realmente importantes han perdido tanto que es muy poco lo que pueden hacer. Eso pasa en la familia, en la escuela, en el trabajo, en el grupo de danza, entre otros. Hay gente que se encarga de armar guerras, sin siquiera ver la posibilidad del dialogo, generalmente es gente que pierde el objetivo de vista. 
Hoy es el día en que debes tomar conciencia que todos los que te acompañan en las luchas diarias son importantes y que el éxito dependerá de que alguno se ponga la camiseta de líder y empiece a mostrar el camino para armar un verdadero equipo caracterizado por la unión y la fraternidad. El mundo necesita jóvenes lideres, que quieran ayudar a otros a sacar lo mejor en busca de un objetivo común. Guardiola es sólo uno de los ejemplos que podemos seguir, los libros de historia pueden dar cuenta de eso, si las metas no se cumplen, la culpa no es de otros, es nuestra, porque nunca nos apersonamos de nuestros obstáculos.

lunes, 3 de diciembre de 2012

No seamos padres permisivos.


La crianza de los hijos es un tema complejo, constantemente llegan a mis oídos historias de padres que sienten que los niños se le han salido de las manos, algo que no tiene lógica, puesto que un niño no tiene el grado de madurez como para tomar sus propias decisiones, es el adulto quien debe ser el dueño de las situaciones. Pero trato de entender, que lo que quieren expresar esos padres es su incapacidad para manejar los asuntos que el niño plantea. Todos tenemos que prepararnos para ser padres, no se puede ir aprendiendo en el camino, no se puede dejar al azar, pues es mucho más que traerlos al mundo. Para que profundicemos en nuestra formación como padres, recomiendo el libro “Reflexiones de un juez de menores” de Emilio Calatayud, en este se presenta de una manera un tanto jocosa, pero muy valida, un manual para convertir a un hijo en delincuente, que quiero compartir con ustedes amigos del blog:

-Dale todo lo que quiera desde la infancia.
-Ríete de las tonterías que dice.
-No le des ninguna formación espiritual.
-No le digas nunca lo que está haciendo mal.
-Recoge todo lo que tira por el suelo.
-Déjale leer todo.
-Discute siempre delante de él.
-Dale todo el dinero que quiera
-Satisfácele en todos sus deseos.
-Hazle saber que siempre tiene la razón.

Lo anterior corresponde al modelo de crianza permisivo, en el que el padre hace del niño alguien con baja tolerancia a la frustración. Allí están los puntos, revisa ahora si estás criando un delincuente, porque cuando crezca es probable que afirmes que se te salió de las manos y va a ser muy poco lo que puedes llegar a hacer.

lunes, 8 de octubre de 2012

Respetemos la decisión de ser esposo y papá


Le escuché a una amiga psicóloga decir que ser esposo y papá es de las cosas más complicadas del mundo. Desde la corta experiencia, tengo que decir que es cierto, hoy hay muchos retos en esos dos ámbitos que se deben asumir con responsabilidad, porque haciendo o dejando de hacer se les está comunicando algo a la pareja y a los hijos. Por ejemplo: un hombre casado y con hijos que dura todo el domingo viendo fútbol está enviando dos mensajes, uno para su esposa y otro para los hijos, a la esposa le está diciendo mi día de descanso es para el fútbol y a los hijos les está enseñando una manera de ser papá, patrón que seguramente repetirán cuando sean adultos. En ambos casos el mensaje no es el mejor, ni el que más frutos provocará. Para ser esposo y papá hay que desprenderse de muchas otras cosas que de algún modo le daban sentido a la vida, hay que hacer esfuerzos que antes no se hacían porque la responsabilidad ya no se acababa en uno, ahora va mucho más allá, hay una familia que espera compromiso, así la demanda de ese compromiso no sea explicita, pues aunque sus hijos no le digan a usted que lo necesitan, créame lo necesitan.

En la vida todos los días se toman decisiones, casarse y tener hijos fueron dos de ellas, para que las cosas marchen bien, hay que respetar esas decisiones, invirtiendo tiempo, ganas, energía, actos de amor, dinero entre otras cosas. Hace poco llegué a casa de una jornada de trabajo muy agotadora después de doce horas de estar por fuera de la casa, como pocas veces encontré a mi pequeña bebé despierta, jugando con mi esposa, cualquiera podría pensar que lo justo sería haber descansado, pero pensé inmediatamente en las veces que he querido encontrarla despierta y dormía, así que dije, esta es mi oportunidad de pasar tiempo con las dos. Así que pospuse mi descanso para ponerme a tararear canciones infantiles como la tía clementina, los perritos, el pájaro carpintero entre otras. Tengo la certeza de que ese tiempo conmigo llenó de seguridad a mi bebé e hizo feliz a mi esposa. Como dirían por ahí: “esos son los detalles que enamoran”. Esas son las cosas que se deben hacer que antes no se hacía, ahora la responsabilidad no se agota en mí, ahora mi familia depende de si yo he respetado o no mi decisión de ser esposo y papá.  

jueves, 26 de julio de 2012

Rating en OFF


Estoy aburrido de lo que están haciendo los canales privados con la televisión colombiana, por un lado nos muestran que la solución para desparecer los problemas es apretar un gatillo, y por el otro, que la vida es un show en el que gana quien aparente ser más loco. He decido no ver más de aquello que de un tiempo para acá me han querido mostrar como una verdad revelada, a esa hora me dedicaré a cosas más productivas, siento que pierdo coeficiente intelectual cuando termino de ver uno de esos programas, que se me queman varias neuronas, por eso ya tengo listo una serie de libros que pienso leer mientras le cuido los sueños a mi pequeña hija. En mi casa está prohibido encender la tele en el horario prime, quiero evitar que los míos sientan ese vacío que queda cuando finaliza uno de esos reality´s, o que sientan dolor por la forma como nos están relatando la historia del país a punta de sangre y fuego. Que se sientan usados, maltratados y sin derecho a pensar.

Creo que todos debemos hacer lo mismo, decidir no alimentarnos con más de lo mismo, no puede ser que no haya otras historias para contar, que la creatividad quede reducida en series de narcos y concursos en los que se maltrata la colombianidad, en los que nos acentúan la rivalidad de los regionalismos, que para nada sirven y terminan por hacernos desconocer que el otro es nuestro hermano. Nos quieren hacer creer que eso es lo que nos caracteriza.

Estamos viviendo crudas realidades, el país afronta un momento crítico, mueren niños a causa de la violencia, ya nadie está exento, lugares que parecían una isla aparte por su cualidad de ser respetados por quienes viven de lo ilegal, son hoy utilizados como parte del delito, estamos escandalizados con los realitys y las narco series, pero nadie dice nada de estas complejas realidades, incluso los noticieros nos muestran con total parcialidad lo que les da la gana.

Somos tan culpables de lo que nos presentan a través de la TV como los mismos autores intelectuales y materiales, nadie dice o hace nada y el programa de la defensoría del televidente, cada vez es más tarde, para que sólo los que sufren de insomnio lo puedan ver.  

Qué sería de nuestro país sin el codiciado rating, seríamos más felices, la cultura, la ciencia, el deporte y las artes estarían de primero, los programas en los que se les enseña a la gente a ser gente, estarían dentro de los preferidos, veríamos todo con sentido critico, incluso las noticias nefastas terminarían invitándonos a hacer algo por cambiar las problemáticas en las que está sumido el país. Pero el rating existe y es como aquella presa por la que los animales carroñeros se pelean, lo peor es que por conseguirlo no se respeta nada, no hay límites, todo vale, y en esa tónica nos están perjudicando a todos.

Espero que mi hija algún día se pueda sentir orgullosa de la televisión colombiana, porque incluso los canales regionales que estaban alejados de esa dinámica salvaje por la pelea de la rating de la cual les hablo, hoy empiezan a contagiarse y a caer en ese abismo del cual no hay vuelta atrás. 



martes, 12 de junio de 2012

¡Benditas trasnochadas!

Yo que hasta ayer sólo fui un holgazán y hoy soy guardián de sus sueños de amor… eso dice la canción, esa es mi vida por estos días, a eso me dedico, a cuidarle los sueños a mi pequeña bebé, ha sido muy difícil para mí el tema de las trasnochadas, clamo al cielo cuando mi hija se levanta llorando en las madrugadas, clamo pidiendo fuerzas, porque a veces carezco de ellas. Mi pequeña de 1 mes y medio de nacida, se despierta por lo menos tres veces entre las 11 de la noche y las 5 de la mañana, me levanto junto a mi esposa con la fuerza del profundo amor que tengo por esa niña, no ha sido fácil, teniendo en cuenta que a las 6:30 AM tengo que estar despierto para trabajar. Mientras ella le da de comer, yo descanso y cuando termina comienza mi turno en el oficio de sacar los gases, así es como mi esposa y yo nos repartimos el asunto. Creo que esas cosas hacen parte de la vida de papá, no hay que mirarlo como una hecho desafortunado, ni quejarse, debemos tener en cuenta que la decisión de ser papás implica ese compromiso, ahora entiendo porque mis padres me aman tanto, ahora entiendo por qué han hecho todo en la vida para sacarme adelante, hago hoy lo mismo por mi hija, doy todo para que ella pueda ser feliz y tenga todo lo que requiere para su desarrollo. Esos pequeños detalles suman en el tanque de amor de ella y en el mío, ese que se llena con actos de amor, con manifestaciones producto del afecto que se siente por el otro, tendríamos que preguntarnos todos los que somos padres, acerca de la disposición que tenemos para atender las necesidades de nuestros hijos, a veces en medio de tantos problemas en los que se meten, lo que reclaman es atención, cariño y compañía.  Me animó a compartir esta experiencia, el hecho de que estoy seguro de que algunos de los que me leen en este espacio, están viviendo la misma situación, están a punto de vivirla o ya la vivieron, y creo que mi experiencia personal y la reflexión que hago nos ayudaran a entender mejor el hecho de que sucedan estas cosas. ¡Benditas trasnochadas! Son benditas, porque acrecientan el amor que tengo por mi hija, porque ayudan a entender mi relación con Dios, desde el reconocimiento del Señor como un Padre amoroso y porque me enseñan que ser papá va mucho más allá que traerlos al mundo.

Oración:
Gracias Padre, por la posibilidad que me das de ser padre, porque escogerme para dar vida, por sacar de un pedacito de mí ese maravilloso regalo, que por lo perfecto tiene que venir de Ti. Bendito seas, por regalarme la disposición para atender las necesidades de ese ser maravilloso que Tú en tu infinito amor me has regalado. Gracias por darme la satisfacción de entender que la vida es hermosa aún aunque por amor a mi bebé, poco duerma. Amén.

sábado, 5 de mayo de 2012

Relatos de un papá en la sala de espera


4:47 AM el celular que utilizo como despertador llevaba dos minutos sonando, era hora de despertarse, el día que toda la familia estaba esperando era ese 24 de abril, fecha en la que cambiaría nuestras vidas para siempre. No paraba de pensar en el momento que viera a mi hija por primera vez, no sabía lo que iba a hacer, era una pregunta que hacía días rondaba por mi cabeza, un montón de locuras se me pasaron por la mente y lo cierto es que nada de eso hice. Los minutos que transcurrieron entre el momento en que me bañé y cambié hasta llegar a la clínica parecían eternos, en el taxi mi esposa y yo nos mirábamos y sonreíamos, quizás como manifestación de los nervios que sentíamos, pero también de la profunda alegría que luego íbamos a experimentar.

Llegamos al hospital y al tratar de ingresar el guardia dijo: “sólo ingresa un acompañante por paciente.” Mi suegra más nerviosa que yo, me miró como diciendo: “déjame entrar a mí”. Pero pudieron más mis ganas de estar junto a mi esposa, que días atrás le habían programado para cesárea, fuimos los primeros en llegar, y sin embargo demoramos un tiempo lo suficientemente largo como para terminar de comprar algunas cosas que se nos había pasado comprar, como las toallas de maternidad, la crema antipañalitis y aunque no tenía hambre, hasta el desayuno mío. Teníamos dos maletines llenos de cosas, y sin embargo en esos momentos algo se escapa, algo dejaste de llevar, así que revisamos los maletines minuciosamente y lo que no sabía dónde estaba o para qué era, se lo preguntaba a mi esposa: ¿y si me piden la ropita de la bebé, en que maletín está? ¿Y para qué son los pañitos húmedos? todas estas preguntas van teniendo repuestas en la medida en que va transcurriendo el tiempo, pero uno en ese instante lo que se quiere es adelantarse a todo. Al fin la llamaron para la valoración y mientras la atienden y vuelve a salir, la ansiedad se incrementa, mi suegra y mi mamá que viajó junto a mi padre para conocer a su primera nieta, estaban en una tiendita al frente del recinto hospitalario, llamaban cada 15 minutos, era como si los calcularan, preguntaban siempre lo mismo: ¿ya la llamaron, la están atendiendo? Cuando salió, le pregunté cómo le había ido y gracias a Dios: todo marchaba bien, latidos del corazón y movimientos. Ahora había que esperar que la llamaran para prepararla y llevarla a la sala de cirugías, de sólo escuchar esa palabra (Cirugías) me da escalofríos, aún me tiembla el alma.

Finalmente: en el alto parlante de la clínica, escuchamos una voz que decía: Katherine Castaño acercarse a la sala de cirugías… ¡wow! se me estremece todo aún hoy. Ella se fue, y nos tocó salir y entrar por otra parte de la clínica, subimos unas escaleras y allí otra vez a hacer ejercicio de la paciencia, a  esperar, esperar y esperar… al cabo de un tiempo pasó mi esposa con en una silla de ruedas, le di un beso y le dije: “Dios es capaz de hacer, lo que Él prometió que haría”. De allí en adelante, cualquier sonido al interior de la sala de cirugías, se prestaba para alguna especulación. Alguien que estaba cerca me dijo que por qué no estaba allá adentro con mi esposa, que lo único que tenía que hacer era comprar la dotación (vestimenta de cirugía) pero ya era muy tarde, me acuerdo que varias veces le pregunté a mi esposa si eso se podía, pero quizás por la tensión que me generaría nunca me di a la tarea de averiguar con claridad.

En esa sala había varios papás y algunas abuelas en espera, todos los hombres con la misma cara, las abuelas más tranquilas. Llega un momento en el que el corazón late más fuerte, te encuentras en un estado en el que nada de lo que te dicen gana tu atención, sólo piensas en el momento en el que traerán a la bebé. Y ese momento llegó, la nena había nacido a las 9:33 AM, unos 15 minutos después, la pediatra abrió la puerta y dijo con voz fuerte: “los familiares de Katherine Castaño,” di un salto y salí disparado, me presentaron a la bebé más preciosa que han podido ver mis ojos, no sabía que hacer, la alegría que se siente va mucho más allá de lo que se puede escribir aquí. Mi mamá me dijo: ¡qué esperas, tómale la foto! Tomé la cámara y quedó registrada la primera foto de María Paula. Desde ese momento mis ojos no pudieron dejar de verla, la pasaron a una sala cuna, en la que habían otros niños y la podíamos ver a través de un vidrio. Acababa de ver a la niña que me cambió la vida desde el día en que me enteré que venía al mundo. No hay palabras para explicar algo que es sublime, un pedacito de mí estaba allí, indefenso, provocándome la más grande alegría de mi historia, hacía dos minutos que la veía y yo sentía que la amaba de toda la vida. Tantas veces me imaginé como podría ser mi hija y Dios me sorprendió, porque más hermosa no ha podido ser. Si ya tenía varios motivos para levantarme feliz cada mañana, este es el más grande de ellos.

Los minutos posteriores a la presentación de la niña, si no se manejan bien pueden ser más angustiantes, hay que esperar que no vaya a presentar alergia, estar pendiente a que vomiten el liquido amniótico que han tragado, preguntar a qué hora tiene que comer, mejor dicho, como alguien dijo por allí: las preocupaciones siempre van a estar, sólo basta enterarnos de que vienen en camino. De esa felicidad de ver a tu hija, pasas a la preocupación de que nadie te ha dado información de tu esposa. Así qué quieres saber cómo está, quíen te dice algo, tuvo que pasar por lo menos media hora más para que alguien saliera y dijera las palabras esperadas: “familiares de Katherine Castaño,” y así otra vez volver a dar el salto y correr. No hubo problemas todo había estado bien.

Hoy siento que puedo pasar días enteros viendo a mi hija y jamás me aburriría de verla, trato de pasar la mayor parte del tiempo con ella, cerquita, observado sus movimientos, si se ríe, si llora. Es lo que llaman “sublime amor de padre”.

lunes, 23 de abril de 2012

A un día de ser papá...


Estoy a un día de ser papá, mañana es el día que he esperado por nueve meses, la sensación es extraña, por un lado una alegría enorme, pero la ansiedad también me invade, muchas cosas se pasan por la mente, muchas preguntas y un montón de respuestas. Pero lo que está firme es la fe, la firme convicción de que Dios es capaz de regalarnos esa bendición, pues Él prometió que lo haría. No importa de que color saca los ojos, como tiene el cabello o la nariz, lo que todo el que va ser padre sueña, es que su hijo(a) nazca sano y eso es lo que le pedimos en este momento mi esposa y yo al Señor. Ahora valoro más las palabras de mi padre aquella ocasión en la que me dijo: “cuando estabas pequeño y te enfermabas, yo no tenía vida.”

La pregunta para ustedes hoy es ¿Cuáles son sus principales preocupaciones con respecto a sus hijos? Hay algo maravilloso en el amor que puede sentir un padre por su hijo, pues un recién nacido no ha hecho nada para que su padre o su madre lo amen, sin embargo es estremecedor lo que se puede sentir con sólo verlo o cargarlo. Estoy seguro que cualquier padre o madre daría la vida por esa criatura que apenas conoce. Imagínate todo lo que te ama Dios, Él lo ha entregado todo para salvarte, hace lo posible y hasta lo imposible para que tú descubras su amor. Creo que cuando eres papá te conviertes en una persona más sensible y tomas conciencia de que Dios es capaz de hacer, mucho más de lo que tú harías por tu hijo. 

Reitero la pregunta y espero sus comentarios: ¿Cuáles son sus principales preocupaciones con respecto a sus hijos? sus respuestas me ayudan a crecer. GRACIAS.

Luego les cuento como me fue...