viernes 16 de marzo de 2012

¡La alegría de ser papá… por primera vez!

No suelo escribir lo concerniente a mis aspectos personales, pero llevo meses guardándome esto, y la verdad es que no me aguanto las ganas de contarles. Lo que quiero compartir hoy con ustedes es: mi esposa está embarazada, y estoy feliz, ahora entiendo el gozo de ser padre, lo que se siente al saber que la nena que viene en camino es un pedacito de mí, que de la vida brota vida, es impresionante, parece como si inmediatamente me hubieran cambiado el chip, ya no hay tiempo de preocuparse por las cosas de uno, ahora es más importante ese regalo de Dios que viene en camino. La primera vez que le escuché los latidos del corazón viajé al cielo y regresé en un instante, no pude evitar que brotaran lagrimas de mis ojos… esos momentos únicamente los puede permitir el Señor, la sensación es sublime. Confieso que después de ese momento me volví un aficionado a las ecografías, cuento los días para ir a ver a mi hija, por lo menos a blanco y negro. No sé si todo esto que estoy escribiendo les parezca una bobada, pero al final verán que todo tiene sentido.

Llegar del trabajo y preguntar: ¿Cómo está la nena? ¿Se ha movido? Hace parte de mi itinerario, ¡ah! y no puede faltar: ver las pataditas que da inmediatamente me escucha hablarle, eso no tiene precio. A veces me quedo pensando y expreso: “no me imagino sin esa bebé”, la relación que tenemos es de aquellas que definen la vida. No les voy a negar que por momentos me angustio por determinadas situaciones, por todo el cuidado y del nuevo modelo de vida, pero con tan sólo verla moverse a lo largo y ancho de “la pipa” de mi esposa, se me olvida todo lo demás, es algo que nada puede compensar, ¡ese momento es valiosísimo!

Todo esto se los cuento porque es probable que alguno de ustedes no sepa lo que esto se siente y que quizás el hecho de tener un hijo les atemorice, pero sobretodo quiero hablarles a aquellos que se les ha pasado por la cabeza abortar. No somos quienes para truncar el proyecto de Dios, para hacer de jueces y escoger a quien le late y a quien no le late el corazón. No nos neguemos a la posibilidad de experimentar esto hermoso que el Señor me ha permitido vivir a mí. No los estoy invitando a ser irresponsables y a que vaya a tener hijos porque si, lo que les digo es que una vez nos enteremos de la gran noticia, no nos desanimemos, lo mejor está por venir.

Algo de miedo se siente cuando te enteras que viene una personita a agrandar la familia, pero desaparece cuando te das cuenta que esa personita, te va provocar la alegría más grande: ¡la de ser papá!

Espero sus comentarios... y más adelanto les cuento otras cositas.

jueves 23 de febrero de 2012

Yo y mi casa serviremos al Señor.

Si no os parece bien servir al Señor, escoged hoy a quién queréis servir, si a los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del río o a los dioses de los amorreos, cuya tierra ocupáis; yo y mi casa serviremos al Señor. Josué 24, 15

Me encanta esa cita bíblica, se encuentra extraída del marco de la gran asamblea de Siquem, en la que Josué reúne a todas las tribus de Israel, para darles un mensaje de parte de Dios. El Señor le recuerda al pueblo todo lo que ha hecho para su salvación a lo largo de la historia, desde Téraj padre de Abrahán hasta la tierra prometida. Me fascina este texto, cada vez que lo leo, traslado las experiencias del pueblo a las propias. Si nos ponemos a analizar, todas esas cosas que hizo por el pueblo las ha hecho Dios por nosotros también. El texto es una invitación a mantener firme la fe, pues Él, que obró en el pasado, va a seguir extendiendo su mano para levantarte en victoria.

Me parece maravillosa la afirmación de Josué al final: “yo y mi casa serviremos al Señor”. A cuantos de nosotros en momentos difíciles se nos olvida todo lo que Dios hizo en el pasado y eso hace que nuestra fe tambalee. Me gusta porque Josué tiene claro las batallas que ha librado junto al Señor y sabe que su fe no depende de las circunstancias y si de la historia de salvación construida junto al Señor.

Te invito a hacer oración y que hoy digas: Yo y mi casa serviremos al Señor.

Señor, sabes que a veces me esfuerzo por lograr mis objetivos y no consigo nada más que el cansancio, poco a poco he ido perdiendo las esperanzas, por eso vengo a tu presencia, porque no quiero desfallecer, porque quiero levantarme con la convicción de que tu me acompañas, que me abrazas en tu amor y me liberas de todo aquello que no me deje luchar por la vida que Tú me has dado. Padre ya no quiero vivir de lamentos, deseo que me regales las ganas para continuar en mis luchas personales; estoy seguro que no me dejas, que jamás me abandonas, me lo has mostrado a lo largo de mi historia. Padre este es el momento en el que más te necesito. Gracias por sostener mi vida, por alegrarme la existencia y hacer de mí más que vencedor. Amén.

miércoles 1 de febrero de 2012

La vida devuelve cada patada.

Hay días en los que no nos sale nada bien, la vida parece aún más difícil de lo que nos imaginamos alguna vez, en esos días dan ganas de tirar todo a la basura, de pelear con los más cercanos y de actuar al revés. Estoy seguro de que esa no es la mejor manera de solucionar las cosas, lo emotivo de las circunstancias no puede desdibujar nuestra imagen y hacernos perder los estribos. Conocí a alguien que lo perdió todo en uno de esos momentos fugaces en los que la razón se va de viaje, terminó en la cárcel y sus allegados lo abandonaron porque si lo ayudaban terminarían en problemas también, y por eso quiero reflexionar varias cosas hoy.

La vida está tejida por las dificultades, nadie puede decir que no tiene problemas, qué sería de nosotros sin ellos, permaneceríamos aburridos y sin razones para salir a la batalla, recordemos que los países con más altos índices de suicidio son aquellos en los que la gente vive en extremos de tranquilidad, tienen casa, carro, estudios y toda la vida resuelta. Pero nosotros, que tenemos motivos por los que luchar y razones para tratar de ser mejores, se nos da por resolver todo a las patadas. En algunas ocasiones eso nos genera aún más dificultades que lo que causó nuestro disgusto. Lo peor de todo es que la gente siempre tiene una excusa para hacer el mal que no quiso, los problemas, las deudas, la enfermedad del ser querido y hasta el stress.

En esos momentos de rabia, se nos olvida todo lo que podemos perder en instantes, por eso mi invitación es a descubrir nuestras razones para no tirar la vida al caneco. Qué cosas nos hacen felices, por qué nos levantamos en las mañanas, qué nos motiva a dar la batalla de la vida. Si esas cosas se tienen presentes es mucho más difícil que la razón se vaya de paseo, porque cuando uno tiene claro qué le da sentido a la vida, es menos probable que nos dejemos llevar por las emociones negativas. La vida misma pasa factura de las patadas que le demos, lo que se resuelve con violencia no termina bien.

Quiero dejar claro, que Dios no castiga a nadie, no cobra favores, no nos pone pruebas, no estamos capacitados para soportar un castigo del Todopoderoso, por eso, no le reclamemos a Dios las cosas malas que nos pasa, más bien busquemos en Él, la fuerza para afrontar la adversidad, muchas -por no decir todas las- cosas que nos pasan son producto de las decisiones que tomamos, porque es común escuchar a la gente decir: “está deuda que Dios me puso”, como si el Señor comprará a crédito. Aquel que piensa así, confía en un dios imperfecto, que nos crea para destruirnos, ese no es en el que creo yo. Recordemos que la vida al final nos devuelve cada patada, y a veces pega mucho más duro.

martes 3 de enero de 2012

El primero de enero no le cambia la vida a nadie

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Conozco gente que está desilusionada, creían que el primero de enero comenzarían una nueva vida, pero al parecer nada es distinto a lo que normalmente estaban acostumbrados a ver, tenían en su cabeza que el nuevo año traería un aire diferente y que todo en sus vidas iba a cambiar. Pero nada, nada pasó, todo siguió igual, es 3 de enero y la vida sigue igual. Muchos de esos desilusionados, me imagino que son los que no se cansaron de pedir al cielo: paz, prosperidad, amor etc… como si esas cosas pudieran caer de allá arriba.

La gente aún hoy sigue creyendo en que la vida la define el azar, el tiempo y esas cosas. Nada nuevo puede suceder en nuestras vidas, si nosotros no tomamos la decisión para que sucedan, la vida nueva vendrá el día en que nos dediquemos radicalmente a que venga, el día en que abramos el corazón a la presencia de Dios y para que permanezca allí para siempre por el compromiso propio… no se puede pedir amor y seguir siendo el mismo grosero de siempre, no se puede pedir prosperidad y ser flojo para trabajar, así no funciona la vida que Dios nos ha regalado.

Hay que esforzarse por lo que uno quiere, el primero de enero no le cambia la vida a nadie, no es el día o el tiempo lo que decide la historia, es la persona la que toma la decisión de salir adelante, de cambiar aquellos aspectos de la vida que le están ocasionando problemas. Nada va a pasar si su actitud de lucha se acabó, si su entusiasmo, pero sobretodo su compromiso no van acordes a lo que desea. Te invito a que medites que cosas hiciste o dejaste de hacer para que algunos proyectos no se dieran y a trabajar para que este año si pueda ser.

lunes 19 de diciembre de 2011

Oración para el Adviento

Señor permite que en este tiempo podamos preparar nuestros corazones para el acontecimiento que transforma vidas: el nacimiento del Niño-Dios, que viene a llenar de sonrisas a aquellos que están afligidos, a sanar a los enfermos y a ser luz para los que habitan en la oscuridad. Ese mismo, que nos dará a beber del agua que salva y arropará en su amor cuando todo parezca perdido. Bendito seas Dios, por amarnos hasta el punto de hacerte hombre en Jesucristo, para devolvernos la esperanza de un mundo nuevo, uno tejido por la misericordia y en el que anunciar tu Reino sea el pan de cada día. Gracias por dejarnos gozar de tan grande privilegio, por escogernos a nosotros para venir al encuentro contigo y recibir de ti, los dones maravillosos que sólo Tú nos puedes dar. Padre, aleja de nosotros todo mal sentimiento que ensucie el humilde pesebre que hemos preparado para EL AMOR DE LOS AMORES. Ayúdanos a vivir la navidad todos los días, a dar muestras de cariño a quienes nos rodean y a perdonar a aquellos que aún hoy nos ofenden. Amén.

viernes 16 de diciembre de 2011

Conozco el valor de la amistad

Twitter: @haroldmora10

Conozco el valor de la amistad, sé quienes son mis amigos, puedo dar fe de que lo son, y soy consciente del compromiso que implica tenerlos. Muchas veces he tenido dificultades con ellos, pero siempre se han podido solucionar, porque si hay algo que tengo claro es que entre verdaderos amigos nada puede ser tan importante como para distanciarse del todo, porque un amigo nunca hace las cosas con intención de dañarte, de lo contrario no es tu amigo, si hay personas a tu alrededor que intentan perjudicarte por más favores que te hayan hecho, créeme, no son tus amigos.

Suelo ser transparente en mis actuaciones y no tengo la facultad –quisiera tenerla- de la #NOequivocación, es probable que cometa errores, pero trato siempre de minimizarlos. Todo esto lo escribo porque en este momento particular de mi vida, sin tener ninguna intención, uno de mis amigos se ha visto afectado por algo que hice o mejor que dejé de hacer. Espero a través de mi testimonio mostrar que a pesar de mis yerros in intencionados, sigo siendo el amigo leal que no engaña, que no se muda, que ayuda en las buenas y en las malas. Si hay algo que me define es la fidelidad, soy hincha del equipo de fútbol Unión Magdalena, ese que lleva ya varios años en segunda división, de ese que utilizan para humillarme algunas veces, que me ha regalado alegrías pero también varias dificultades, y aún cuando cualquiera tendría motivos para simpatizar por otro equipo, sigo fiel, cantando: “sopla la sirena, sopla ciclón bananero, Unión Magdalena, tú sabes cuanto te quiero…” creo en que las cosas pueden ser mejores y que algún otro día volveré a sonreír por causa de él, mientras tanto seguiré esperando que eso suceda. Les hablo de la fidelidad, porque creo que un amigo debe ser siempre fiel, pero ¿qué la define? me gustó esto que encontré en definición.de: “Es la virtud para dar cumplimiento a una promesa…La persona fiel es aquella que cumple con sus promesas y mantiene su lealtad aún con el paso del tiempo y las distintas circunstancias. Es así como, alguien fiel asume un proyecto de vida, con el cual se compromete con alma, vida y corazón, pero sobretodo con hechos concretos.

Espero que ustedes que me leen sean capaces de reconocer la fragilidad del otro, entender que nadie quiere equivocarse y jamás poner en duda a sus amigos, que han luchado junto a ustedes toda la vida. Creo que el problema con mi amigo se puede solucionar, confío en lo que Dios puede hacer en el corazón del hombre. Pero cuando soy yo el afectado, suelo recordar las cosas lindas que me han sucedido con esa persona, aquellos momentos en los que pensé: “este es de los míos y voy a defenderlo,” como diría mi papá: “a lo tuyo con razón o sin razón”. Eso me ayuda mucho. Sé que la rabia o el dolor muchas veces nos puede más, pero el ejercicio de sanación tenemos que hacerlo, el de liberarse de la experiencia negativa y no permanecer en la esclavitud de las malas sensaciones.

Les propongo pongamos esto en oración:

Señor, te entrego a aquellos que he herido con mis actuaciones, pido para ellos una bendición especial, que seas tú el que habite en sus corazones y que experimenten tu amor infinito. Gracias por darme la posibilidad de encontrarme contigo a través de la oración y regalarme la fuerza que se me había agotado, por la tristeza de haberle causado daño a alguien que aprecio. Permite que el perdón sea el camino que optemos y que tu Palabra nos invite a la reconciliación. Padre Dios, si he sido yo el que se ha visto afectado ayúdame a ser libre de cualquier sentimiento negativo que quiera apoderarse de mi y permite que mi experiencia sirva de ejemplo para los que estén pasando por lo mismo. Señor, tengo la certeza de que estás a mi lado, que extiendes tu mano para levantarme, y te doy gracias por hacerme sentir lo valioso que soy. Amén.

lunes 28 de noviembre de 2011

Somos distintos

Me molestan las injusticias, que alguien se aproveche de la inocencia de otro, que los malos algunas veces se salgan con la suya o la gente que adquiere beneficios a causa del trabajo que no ha hecho. Esas cosas no me gustan, me irrita conocer algún caso. Pero el hecho de que me irrite no quiere decir que me esté permitido responder violentamente o pagar con la misma moneda a aquellos que hacen mal. Porque hacerlo me convierte en uno más de los que en este texto estoy criticando, me hace igual o peor a ellos.

Responder mal con mal es algo que parecería natural, incluso por eso quizás en algún momento surgió la famosa ley del Talión que no es más que retribuir de manera similar el daño que te han causado. Yo entiendo que eso aún se aplique hoy, pero no para nosotros los católicos, porque fue precisamente Jesucristo quien nos invitó -aún hoy lo hace- a responder al mal con bien, al odio con amor. Eso nos hace distintos, anunciamos el Reino de Dios, cuando ayudamos a aquel que no se lo merece, cuando tratamos bien al que está esperando siempre la oportunidad para hablar mal de nosotros, eso da testimonio del compromiso de ser seguidor de Jesucristo.

Creo que todavía no hemos entendido el mensaje del Señor, esa es una de las principales causas de los problemas de la gente de Dios, actuamos sumergidos en la lógica que el mundo nos propone hoy y por eso es común que hoy hablemos de venganzas o retaliaciones. Me da la impresión, por mi experiencia en la vida de fe, que esas malas maneras de actuar se están filtrando incluso en los grupos de oración. La pregunta que tendrías que hacerte es ¿qué estás haciendo para que todo esto cambie? Nos pasamos la vida leyendo reflexiones como está, escuchando la Palabra, asistiendo a los grupos y organizando actividades pastorales, pero al momento de dar testimonio con hechos concretos y palpables parece que nos olvidáramos de que somos distintos, que nuestra misión es siempre anunciar a Jesucristo.